Lo que inició con la rehabilitación de la plaza al pintarla de blanco, para los grafiteros fue sólo una invitación para hacer de la suyas en una “hoja en blanco”.
Prueba de ello son los dibujos que se aprecian en varias zonas como el campanario y el quiosco de la Alameda que son realizados con pintura en aerosol, con marcadores permanentes y al raspar la pared con algún objeto filoso.
“Ya es algo que tiene tiempo, son los mismos jóvenes de aquí cerca”, comentó Sandra Miguel Flores, vecina de lugar, “generalmente aprovechan ya en la tarde-noche para venir a rayar porque las lámparas no prenden y está muy obscuro”.
Por si fuera poco, los grafiteros no se detienen ahí pues ya es una cosa común que las casas y negocios que están frente a la plaza aparezcan con alguna pinta de una noche a otra, lo que en opinión de Miguel Flores, da un mal aspecto general a todo el sector.
“Cada que los vemos reportamos a la policía pero no vienen. A veces dejan una caseta ahí cerca de las canchas, pero aún así rayan”, concluyó.
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