La casa marcada con el 154 de la calle Agualeguas estaba sola las primeras horas del domingo, pues según detalló Gloria Aldaco Saucedo estaba en un baile y su hijo, quien es el propietario, se encontraba trabajando.
Fueron los mismos vecinos quienes le indicaron a Gloria Aldaco que escucharon un fuerte ruido y antes de solicitar la presencia de los cuerpos de auxilio decidieron hacer lo posible por ingresar.
Momentos después, personal del cuerpo de Bomberos acudió a la casa y al realizar una inspección descubrieron que todo se debió a un cortocircuito porque habían dejado conectada una licuadora.
Aunque en un principio pensaron que los vidrios quebrados de la ventana podría haberse debido a una explosión por acumulación de gas, los bomberos inspeccionaron el área y negaron este hecho.
Pues incluso hasta la puerta principal fue forzada y golpeada con un objeto contundente, pero al verse descubiertos ninguno de los vecinos aceptó su responsabilidad por los daños.
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