Todo el barrio lo sabe y al igual que él, decenas de adolescentes en las colonias populares de Saltillo rondan a quienes puedan pagarles drogas a cambio de sexo.
Esta situación no es un asunto desconocido para la directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ), Norma Alicia Pérez Reyes. De hecho, los datos ya se reflejan en la Encuesta Nacional de Adicciones, en la que un alto porcentaje de jóvenes, en particular mujeres, relatan que una de las formas más comunes de conseguir drogas es la de intercambiar desde compañía hasta favores sexuales.
“Llama la atención que en relación con la mariguana, las mujeres inician su consumo porque se las ‘regalan’. Directamente, en la historia clínica del paciente, nos damos cuenta de que en ocasiones algunas de las jovencitas intercambian la sustancia por la cuestión sexual.
“Esta situación puede no dar una señal a los padres porque, por ejemplo, no les solicitan dinero de más o no toman dinero o cosas de las casas, los padres no se dan cuenta de qué manera los chicos están adquiriendo la sustancia”, señala.
“Lo mismo ocurre con el alcohol, inclusive en los lugares que llaman antros se sabe perfectamente que las chicas por acompañar, bailar o estar con cierta gente no necesitan pagar las bebidas. Y aunque no necesariamente haya sexo, ya es un intercambio de ciertas cosas”.
Además, dicha actividad incrementa el consumo de sustancias legales e ilegales. “Sucede que los chicos consumen más porque de no llevar dinero y limitarse a tomar una o dos bebidas, ahora pueden consumir las que quiera.
“Con los varones puede suceder de la misma manera, la cuestión es que la equidad de género se malentiende y jovencitas mayores, o mujeres de más edad les ‘pichan’ la bebida o ciertas sustancias, y cuando las personas tienen un alto grado de dependencia física llegan a prostituirse.
“Jovencitas de nivel socioeconómico no alto, de repente se encuentran rodeadas y acompañadas de gente que tiene dinero y que definitivamente a través de eso consume las sustancias”, finaliza.
ALERTA LA PROCURADURÍA DE LA FAMILIA
Para la procuradora de la Familia, María Teresa Araiza Llaguno, aunque no han registrado ningún caso de este tipo, advierte que no es difícil que ocurran.
“Puede ocurrir, no tenemos evidencia, no somos la institución para ello, pero sí le podemos pedir a los papás que ante cualquier duda acudan con nosotros y con los sicólogos para detectar una adicción y saber qué están pasando.
“Muchos adolescentes roban a su familia o entran en la delincuencia para pagar las drogas, es un problema al que tenemos que entrar todos y aunque suene reiterativo es la única solución. Mientras no los blindemos, ellos pueden caer en todo este tipo de situaciones.
“Un dato, es que si su hijo ya no le pide dinero, o ya no se queja de que no le alcanza y no se le pierden cosas en su casa hay algo, o si te falta, qué está pasando, con las drogas se vuelven irascibles o introvertidos. Un cambio radical en su personalidad hay que observarlo para no dejar pasar, hay que investigarlo, observar a los hijos, no hay otra.
“Lamentablemente nos han llegado casos donde son los propios papás quienes los corrompen, hay una investigación de una menor de edad en donde el papá cobraba los servicios sexuales de la menor. Lo conocimos por la denuncia de los vecinos que la escuchaban llorar; por eso reiteramos el llamado a que se denuncie”.
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