Tal es el caso de María del Carmen Brandy Bermúdez, quien los fines de semana se coloca en la plaza principal de la ciudad para vender algunos de los artículos que ya no usa por dos razones: para obtener recursos para sus medicamentos, y de paso, hacer algo de espacio en su casa.
“Mi esposo y yo ya no trabajamos, a él le dio un derrame y le sube mucho la presión y ya tiene que tener medicina de por vida y decidimos que lo que tenemos en casa lo íbamos a sacar porque nos morimos y qué va pasar con todo eso, entonces mejor vamos a venderlo, a ver quien lo puede usar y algo que podamos recoger para comprar medicinas, principalmente”, contó.
“Gracias a Dios la gente ha venido, no hemos ido a ningún mercado porque no tenemos cómo estarnos surtiendo, es lo que tenemos y nada más”, agregó.
Con poco tiempo de vivir en Ramos Arizpe, María del Carmen espera que esta situación sea pasajera y confía en que una vez bien establecidos, ella pueda encontrar algún empleo como terapista de niños autistas y así completar con el gasto.
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