4 lecturas





Veracruz, Ver.- El agua proveniente de Oaxaca le sigue pegando a Veracruz. El desfogue de las presas Cerro de Oro y Temazcal no da tregua a los ríos Papaloapan y Coatzacoalcos.

Desde hace 20 días, el agua que circula por los principales ríos de ambas cuencas revienta todo a su paso. Lento, pero demoledor, el vital liquido arrasa con miles de hectáreas de cultivo (ya se contabilizan 30 mil), inunda miles de viviendas e infraestructura carretera y básica.

A estas alturas de la tragedia los números quizá son lo de menos para los damnificados, pero dan muestra de la magnitud del problema: 72 de los 212 municipios existentes se encuentran bajo las aguas.

Los 18 ríos que están fuera de su cauce, le han arrebatado a más de cien mil veracruzanos sus cultivos y sus lugares donde habitualmente se refugiaban o dormían: el reporte oficial habla de 40 mil viviendas bajo el agua, en algunos lugares con tres metros sobre el nivel del piso.

Y lo peor es que la tragedia no cesa. La presente inundación es completamente distinta a otras que se presentan año con año: no se trata de un amasijo de agua y lodo que revienta en un solo día a comunidades enteras, sino de un crecimiento lento de los ríos, cuyas aguas parecen una enfermedad que acaba con esta tierra de manera lenta y dolorosa.

Y la crecida de los ríos Obispo, Papaloapan, Tesechoacan, San Juan, Coatzacoalcos, Chiquito, Paquital, Solosuchil, Jaltepec, Tonto, La Lana, Coachapa, Pedregal, Uxpanapa, Tecolapa, San Agustín, Tancochapa y Blanco, no pudo venir en peor momento. Los 212 presidentes municipales están a punto de dejar el cargo y una gran mayoría carece de recursos para atender la emergencia.

Lo peor es que el desastre sobrevino pasadas las elecciones. La apatía de la población por apoyar a los hermanos en desgracia es evidente. En la mayoría de los centros de acopio instalados por organizaciones no gubernamentales, cuerpos de auxilio y el propio gobierno la respuesta es lenta, lentísima.

La ayuda es urgente. Entre las 878 comunidades rurales incomunicadas o bajo el agua, decenas de personas aún no reciben apoyos, muchas de ellas del municipio de Hidalgotitlan.

Las fuerzas armadas y la marina, como siempre, están ahí al pie del cañón. Junto con autoridades estatales atienden con techo, cobijo y alimento caliente a más de 20 mil damnificados que buscaron refugios en albergues.

El gobierno de Fidel Herrera Beltrán se va como llegó. En medio de la desgracia. Hace seis años al mandatario le tocó enfrentar la desgracia del huracán Stan y se va enfrentando una de las peores desgracias del sur de la entidad.

Los destrozos son evidentes pero hay que contarlos: 134 tramos carreteros afectados, 59 puentes con daños, 101 deslaves, 25 mil hectáreas de caña perdidas y otras ocho mil afectadas de plátano, árboles frutales, maíz, piña y pastizales para ganado.

La atención de los medios de comunicación está enfocada en Tlacotalpan y Minatitlán, cuyas cabeceras municipales se encuentran inundadas, pero dejan fuera a los miles de campesinos atorados en sus comunidades que son ahogadas poco a poco. Veracruz agoniza.


Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb