Agregó que en todos los establecimiento fijos y semifijos se habrá de verificar que los aparatos de refrigeración cuenten con termómetros y con sus respectivas bitácoras donde se señale cuáles son las variaciones que se registran en las temperaturas, ya que es en base a estos informes como se determina si el alimento está o no en condiciones para ser adquirido por los consumidores.
Destacó que una de las obligaciones que se tiene por parte de la dependencia es garantizar la salud de los habitantes de la comunidad y más aún cuando en la región se registran temperaturas que rebasan los 45 grados centígrados, temperaturas que aceleran el proceso de descomposición de los alimentos.
Son más de mil los establecimientos que habrán de ser supervisados por el personal de la dependencia, quienes también revisarán entre otras cosas las condiciones que guardan los sanitarios para evitar focos de infección.
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