Y es que los problemas que tiene Federación con Asociación parecen dejarlos ver sólo a su antojo, puesto que sólo cuando ellos deciden sí hacen uso de los jóvenes de la “Pepe” Rodríguez.
No hay más ejemplo que el torneo del pasado fin de semana en el Estatal de Olimpiada, donde resultó que Ariel Flores, presidente de la Asociación, sí permitió que tres jugadores de la Liga José Rodríguez jugaran en su programa y con la Liga Ribereña, cuando se suponía no pueden hacerlo.
Esta situación resulta lamentable porque no parece ético que quieran perjudicar a más de un centenar de niños y jóvenes y hacer uso de ellos cuando se les dé la gana.
Es desagradable saber que por problemas de dos instituciones, niños desde los 5 años y jóvenes hasta los 16 pasen más de un año sin poder participar y aspirar a una olimpiada.
Peor aún, hay jugadores que no están comprometidos con su liga, pues el día que se les pone se van y compiten con otra camiseta, a sabiendas
que no pertenecen ahí.
Pero más desagradable resulta que estos chicos no se dan cuenta que por el hecho de andar en otra liga, vayan afectar la participación de los demás jóvenes del equipo en el que juegan dentro de la “Pepe” Rodríguez.
Carlos Sepúlveda, Enrique Ovalle y Jeremy Zúñiga pertenecen oficialmente a la Liga “Pepe” Rodríguez de dos temporadas atrás o más han participado con Camarones, son justamente los líderes de esta campaña y por sus actitudes, es posible que afecten al equipo.
Con esta situación, lo único que deja ver el programa de Federación, es simplemente su incapacidad para preparar jóvenes, pues es gracias a la Asociación de Ligas que logran tener jóvenes de competencia.
No hay mejor respuesta que decir, que gracias a todos los torneos de Asociación los chicos se foguean mes a mes, y a final de año aspiran a una olimpiada cuando durante meses estuvieron preparándose gracias a otro programa, es decir, Federación llega y tiene todo en charola de plata y aún así se molesta porque las ligas pertenecen a ambos programas.
De qué se trata esto, es que acaso utilizan sólo a su conveniencia a las ligas y a los jóvenes, o de plano han creado una guerra en la que los únicos afectados son los nuevos talentos.
Aquí los únicos culpables son los dirigentes de ambas instituciones, pues sus problemas personales han sobrepasado el límite y definitivamente no se han dado cuenta que esto es deporte, que sus situaciones no importan al resto del Estado y que como dirían coloquialmente, se llevan entre las patas a cuanto niño y joven se pone en el camino.
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