Los hechos ocurrieron alrededor de las nueve y media de la noche, pero el pequeño José Miguel de Luna Vázquez debió ser traído a Monclova debido a que en el centro de salud de Candela, ubicado a más de 90 kilómetros de la capital del acero, no contaban con suero antiofídico para contrarrestar los efectos del veneno.
A través de una llamada al número telefónico de emergencias 066, se dio a conocer que el menor de edad era conducido hacia esta ciudad por la Carretera Estatal 24 a bordo de un automóvil sedán de color blanco.
De inmediato, los paramédicos del cuerpo de rescate Ángeles Voluntarios abordaron la ambulancia 9915 y salieron al encuentro del auto particular para hacerse cargo del herido. Lo interceptaron a la altura del Ejido Huizachal y rápidamente le dieron los primeros auxilios, para luego trasladarlo al hospital de la Secretaría de Salud.
Xóchitl Margarita Velázquez, de 25 años de edad, dijo a los socorristas que su hijo estaba jugando con otros pequeños en el patio de su casa, ubicada en la calle Guadalupe Victoria de la zona centro de Candela, cuando de pronto escuchó que soltaba un fuerte grito de dolor.
Agregó que de inmediato salió en su auxilio y que alcanzó a observar que una víbora de cascabel se le retiraba de la pierna izquierda, por lo que pidió ayuda a sus familiares.
Dos hombres lograron matar al animal, mientras ella caminaba con rumbo al dispensario médico para que el pequeño “Pepe” fuera auxiliado. Sin embargo, el médico de turno le dijo a la joven madre que no contaban con el antídoto para mordedura de serpiente y sugirió que lo trasladaran a Monclova.
La Presidencia Municipal proporcionó un vehículo con combustible para que el pequeño fuera traído a esta ciudad y por fortuna los doctores del Hospital General consiguieron anular los efectos del veneno del reptil.
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