Saltillo.- La recuperación de una víctima de violencia o exclusión puede llegar a 80% a través de las terapias y tratamientos adecuados, además de contar con la familia para el proceso de readaptación a una nueva etapa. “A una persona excluida se le ha quitado su primer derecho de pertenecer a una familia y esto puede repercutir también en otros ámbitos y generar una conducta violenta o de dependencia, que los puede convertir en víctima o victimario”.

Pedro Vargas Ríos, tanatólogo en el DIF de Piedras Negras, explicó que dentro del programa Abrazando la Vida se ha atendido a 2 mil 800 familias, además de población de cárceles y universidades, que a través de cinco sesiones logran iniciar una recuperación de la violencia o la situación de la que fueron víctimas.

Vargas Ríos impartió la conferencia “Resiliencia: manejo de las situaciones difíciles en la comunidad”, dentro del Simposium Psicología y Sociedad, en donde abordó que las frustraciones y tristezas de los padres son heredadas a los hijos.

“Se trata de descubrir a la persona resiliente, víctimas de violencia, abuso, maltrato, marginación por ser diferente, grupos vulnerables, se trata de que ‘lo que no te mata te hace más fuerte’ se nos quede grabado dentro de nuestra actitud y nos permita avanzar”, explicó el especialista.
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