Saltillo, Coah.- Un centelleante acto de precisión aérea y acrobática, con el sello del Enmascarado de Plata, bastó para que el heredero de la máxima leyenda de los encordados en México se alzara con el triunfo una vez más y cimbrara, con la ovación del público, hasta los cimientos de la Arena Pavillón del Norte ayer por la noche.

Al grito de ¡Santo, Santo!, las cientos de bocas congregadas en el Coso de la Bellavista recibieron felices a su ídolo y lograron transportarse a una noche de película donde los rufianes fueron sometidos por la Leyenda de Plata, Solar y Ultramán tras la cuenta de las tres palmadas.

Los Ex Misioneros de la Muerte, Negro Navarro y El Signo, al lado de Universo 2000, no contuvieron los ataques de su distinguido rival, ni siquiera el empuje ni el arrastre de la afición técnica apoyando a su héroe. Las pinzas al cuello, “La de a Caballo” y el tope supersónico hicieron su aparición para el gusto del público junto con otros castigos tradicionales del Plateado.

GOLPE A GOLPE CON EL ‘SANTO’
En la primera caída de la lucha súperestelar, el vástago de Rodolfo Guzmán Huerta heredó las clásicas llaves y técnica del repertorio de su padre, que supo emplear en los momentos oportunos, para sellar su primera victoria.

El ídolo del ring atacó al Negro Navarro con un tope desde el esquinero, derribándolo y en seguida se le echó encima para rendirlo con “La de a Caballo” mientras Solar enredó con su “nudo” a Universo 2000, facilitando el cierre del inicio de la batalla.

Para el segundo asalto de la noche, los rufianes se hicieron con el mando del enfrentamiento a ras de lona debido a la calidad de sus exponentes y su estrategia de tramposos montoneros. El Negro Navarro sentenció la contienda con “La Rosa” aplicada a Solar y después la tercia conjunta arrancó la sumisión al Santo, castigándole diversas partes del cuerpo.

La hostilidad discurría por alrededor del ring en el Coso de la Bellavista. Nadie imponía su dominio hasta que en un choque de manos, el intercambio se dio de forma veloz y fugaz para que el Hijo del Santo se proyectara desde el esquinero con su “tope celestial” contra Negro Navarro, girara poniéndose de pie, se impulsara para salir por el esquinero contrario y conectara su tope supersónico contra el Capo Universo 2000.

Arriba del ring, Solar sólo tuvo que hacer caso al conteo del réferi para obtener la victoria después de las tres palmadas y alzar su brazo junto a sus compañeros estetas para cerrar una noche de agasajo, agarrones explosivos y grandeza plateada.
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