De hecho, hasta un tercio de los partos de feto muerto entre las niñas nacidas después de término podría deberse a imprecisiones en aquellas estimaciones.
Desde comienzos de la década de 1990, los médicos utilizaron el ultrasonido en el segundo trimestre para determinar la edad del feto y la fecha posible de su nacimiento, explica en la revista Epidemiology el equipo de Alkistis Skalkidou, de la Universidad de Uppsala.
Se considera que un embarazo es post-término cuando supera las 42 semanas de gestación, agregaron los autores. Dado que tanto tiempo en el útero eleva el riesgo de desarrollar problemas de salud y hasta la muerte, los médicos inducen el trabajo de parto.
Pero los fetos femeninos, aún al final del primer trimestre del embarazo, son más pequeños que los masculinos, lo que para el equipo aumenta la posibilidad de cometer errores de estimación de la edad gestacional con el ultrasonido.
El equipo halló que los resultados adversos eran significativamente más comunes en las niñas que en los varones durante el segundo período, lo que demuestra que los embarazos post-término de fetos femeninos simplemente no se reconocían como tales porque las niñas eran más pequeñas.
Este “error de clasificación sistemático” de los fetos femeninos por su tamaño estuvo poniendo a las nenas en mayor riesgo de lo que se pensaba de nacer post-término y de quedar expuestas a todos los peligros que eso produce.
Durante el segundo período, el riesgo de parto de feto muerto entre las niñas era un 60% más alto que entre los varones, mientras que el riesgo de aspiración del meconio (una complicación potencialmente fatal que surge cuando el bebé inhala materia fecal) era un 40 por ciento superior en las niñas.
A partir de estos resultados, los médicos deberían estimar la edad gestacional a partir de la última menstruación de la mujer y del estudio por ultrasonido.
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