Los residentes contaron que son muy frecuentes los robos a casa habitación y estéreos de auto, sobre todo en el bulevar Morelos y en las calles Cinco, Nueve, Once y Trece del mismo sector. Los principales sospechosos son los pandilleros que abundan en la zona.
Un vecino contó que durante una semana en su tienda robaron el periódico de este medio; el repartidor lo dejaba a las cuatro de la mañana y minutos después desaparecía por una “extraña” razón, por tal motivo llamó a la policía, pero nunca se presentaron al lugar.
Ante esto, él mismo tendió una trampa al ladrón y logró capturarlo, describió José de León Perales, residente.
“Esa noche no dormí, me la pasé mirando por la ventana, dejaron el periódico y en media hora se lo llevó un muchacho. Cuando me vio corrió al terreno baldío, pero lo alcancé”, agregó que el suceso aconteció hace un mes y que el delincuente es un joven drogadicto que siempre ronda la colonia.
El punto de encuentro ideal para los maleantes son las tapias, terrenos baldíos y los callejones que dan a la parte trasera de las casas, mismos que aprovechan para entrar a robar a las mismas, pues éstos no cuentan con iluminación.
El sector no cuenta con ninguna plaza, a pesar de ser habitado en su mayoría por niños y adolescentes, quienes no tienen áreas de recreación, ni canchas para practicar deporte, razón por la que optan por jugar en las calles aventando piedras y ocasionando daños a los vehículos estacionados, mientras que los adolescentes forman pandillas, reuniéndose en las esquinas, donde aprenden hábitos que perjudican a los colonos, pues comienzan a formarse como delincuentes.
Los problemas cotidianos:
»La colonia no cuenta con ninguna plaza recreativa.
»Los niños juegan a pelearse con piedras que encuentran en los terrenos baldíos.
»Existe una gran cantidad de predios descuidados por sus dueños.
»Los robos a casa habitación y el grafiti son frecuentes en el sector.
»La falta de vigilancia es evidente.
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