Aunque el arroyo no se observa a simple vista debido a que se encuentra rodeado de casas, las horribles pestilencias que origina nunca pasan desapercibidas.
Metros antes de llegar a las orillas el olor puede percibirse, la razón se debe a la gran cantidad de basura que guarda y el agua que se torna verde debido al estancamiento, pues el escombro y demás desechos impiden el libre paso de la corriente; ante esto, los más afectados han sido los vecinos, que hace muchos años llegaron a poblar aquel lugar.
Los principales problemas se deben a que las personas tiran mucha basura en él, asimismo, en medio del afluente existe una protección que sirve de filtro para que la corriente no cargue consigo basura, por tal motivo los desechos quedan detenidos, sin embargo esto resulta perjudicial para los residentes de casas aledañas, pues produce mucha humedad en las bardas, según los vecinos.
HASTA SE ‘BOTA’ EL PORTÓN
Por otra parte, los colonos han gastado parte de sus ingresos económicos para comprar veneno para ratas y cucarachas, así como para adquirir láminas y malla ciclónica para levantar el nivel de su barda, todo como protección para cuando el afluente se llena demasiado.
Matilde de García, quien vive varios metros alejada del arroyo, comentó: “El olor llega hasta mi casa, a veces pensamos que es el drenaje el que huele, pero no”. Aparte de que los olores desagradables hacen presencia a partir del mediodía, con la llegada de lluvias intensas el afluente se llena hasta el borde, a tal grado que un portón que cubre la entrada al afluente sale disparado arrastrado por la corriente.
Tal como lo recordó María Elena Gil, vecina afectada: “Se llena completamente, de tanta presión el agua se desborda y tira el portón”
Para terminar con el problema los habitantes solicitaron que se dé mantenimiento adecuado al afluente, ya que ha acudido personal del Municipio a limpiarlo pero lo hacen superficialmente, aunque es severa la contaminación.
Los vecinos comentaron que han hecho la petición por escrito a cada uno de los candidatos que visitan el sector, a lo que éstos les contestan que se les brindará ayuda en cuanto a la limpieza, pues sería muy complicado canalizarlo debido a su tamaño y ubicación, mientras que otros políticos les dicen que se deben dirigir a la Dirección de Ecología y otras instituciones. “Nomás se echan la pelota”, dijo una de las afectadas.
CAOS ‘ESCOLAR’
Por otra parte el cruce de la calle Rayón con Ramón Corona se vuelve un caos en horas pico debido a que muy cercano se encuentra el colegio Nicolás Bravo.
Los vecinos sugirieron a las autoridades por medio de Zócalo Saltillo que un tramo de la calle Rayón, que colinda con las instalaciones de dicha institución educativa, cambiara a doble sentido, pues los padres de familia continuamente circulan en sentido contrario para acortar el camino, lo cual ha ocasionado accidentes, que por fortuna no han pasado a mayor gravedad.
Finalmente, una plaza del sector está completamente deteriorada, descuidada y tapizada de grafiti, asimismo la pestilencia del arroyo impide que los niños la utilicen a pesar de ser un lugar recreativo.
LO QUE PIDEN
» Retirar la basura estancada que impide el paso de la corriente.
» Colocar nuevamente el portón que protege la entrada para que la gente no entre a tirar basura.
» Monitorear con frecuencia el afluente.
RADIOGRAFÍA
» Con el calor la pestilencia se intensifica.
» Sobre Corona hacen falta farolas y reparar las que fallan.
» En época de lluvias es frecuente que el drenaje de las viviendas se tape.
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