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Monclova Coah.- Las aulas de clase en las escuelas primarias no son ajenas a la violencia que se presenta disfrazada de juegos infantiles.

La situación trasciende los muros de las escuelas por las pláticas de algunas madres de familia que aseguran que tienen hijos afectados por compañeros de la misma aula con más carácter o más desarrollados
físicamente.

Casos como el niño que roba el lonche de sus compañeros, otro niño que pica a los demás con la punta recién afilada del lápiz, uno más que hace manita de puerco al otro o que le da palmadas en la cabeza y hasta el que con su celular -que no está regulado introducirlos a la escuela- toma fotografías a su compañero en el baño mientras hace sus necesidades fisiológicas, son sólo algunas de las situaciones cotidianas en las escuelas.

Las madres de familia entrevistadas aseguran que de los hechos ya tienen conocimiento los docentes, inclusive el director, que poco o nada hacen por corregir la situación con el argumento de que son juegos infantiles.

Y aunque en algunos casos amerita suspensión a los presuntos agresores, se sabe por las mamás que los niños regresan y reinciden con más fuerza.

No se tiene un diagnóstico de cuántos sean los casos ni dónde sean más fuertes, pero en hogares de Monclova hay madres de familia que todos los días viven con angustia mientras sus hijos están en la escuela por temor a lo que les pueda pasar.

Genoveva Campos Castillo, titular del departamento de Educación Preventiva de la Dirección de Seguridad Pública, dijo ayer que por situaciones como las relatadas es que personal a su cargo está buscando la autorización del coordinador regional de las oficinas de Educación, Rolando Alvarado del Toro, para hablar con los docentes y orientarlos respecto a cómo detectar cuando un niño es rebasado por sus emociones y puede representar un riesgo.

“Queremos que los docentes sepan cómo identificar cuando en un niño se está rebasando el límite de pasivo a agresivo y que lo canalicen a nuestro departamento, para ver la manera de que profesionales
en sicología le ayuden para ir modificando la conducta que sobresale por la relajación de la disciplina en la casa y en la escuela”, expresó.

Campos Castillo, admitió que saben que al interior de las escuelas, en las aulas, existen conductas extralimitadas en niños por hiperactividad que traen o que se genera porque provienen de hogares disfuncionales.

“Sabemos de casos de niños que les quitan el lonche a sus compañeros, que estiran los cabellos, que pelean; por fortuna no se han extralimitado porque no se ha dado un caso de alguna agresión que termine en una lesión fuerte”, señaló.
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