“Es una gran oportunidad que Dios nos brinda al recibir la visita de Juan Pablo II”, señalaron.
Indicaron que el impacto con la comunidad católica de esta región es de mucha fe y esperanza en Dios. Una motivación de que también nosotros podemos llegar algún día a la Santidad a través de la donación de nuestra vida hacia los demás, como lo hizo Juan Pablo II a lo largo de su pontificado.
“Nos deja un gran ejemplo de vida y de fe a través de su entrega generosa al servicio de la Iglesia”, comentaron.
La visita del Papa Juan Pablo II inspiró el deseo de paz y de justicia; el saber que el mundo puede ser distinto, porque siempre fue peregrino, llevando paz a todos los países
que visitó.
“Creemos que con las reliquias está su espíritu en el que nos hace la invitación a fomentar y llevar la paz a cada uno de nuestros pueblos y de nuestras gentes”, señalaron.
Un acontecimiento importante el tener presente a Juan Pablo II, un testimonio de ejemplo de cómo vivir el Evangelio.
La visita debe de servirnos para revivir nuestra fe y sobre tener presente lo que el Papa quería que la Iglesia fuera un faro que iluminara a todos los cristianos, una guía que nos conduzca algún día a la santidad.
La sencillez, su humildad y cariño a todos los pueblos del mundo fue su característica, pero México se distinguió porque fue uno de los países que visitó y el primero en visitarlo al igual que Santo Domingo.
El Papa se ganó el cariño de la gente, por eso le decían el Papa Viajero y el Papa Amigo, pero aquí en México dejó su corazón.
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