Saltillo, Coah.- Pese a que México hoy es un país ocupado por un poderío militar que tiene la autorización para realizar ejecuciones y por grupos armados que arrebatan la vida a Coahuila, la nación tiene una luz para vencer sus desafíos, afirmó el obispo de Saltillo en su mensaje de Navidad.

El prelado católico señala que esta Navidad la recibimos en medio de un ambiente de violencia generalizada, de crisis política y económica, particularmente en el estado de Coahuila.

Exhorta a que los acontecimientos que se viven en este momento en el estado y en México, deben escrutar la vida y la palabra de Jesucristo, para asumir los criterios con los que se debe actuar, si en verdad se quiere hacer responsable de la recuperación y reconstrucción del estado y el país.

“Quienes residimos en estas tierras nos experimentamos en estos momentos como un pueblo ocupado; con un poderío militar que tiene autorización para realizar ejecuciones extra judiciales, con un sistema político que usurpa nuestros derechos, pues, según ese poder, no tenemos el derecho de acudir ni ante los tribunales internacionales y como lo hicimos, estamos amenazados de que se nos inicien causas penales por esa razón”, dice.

“Vivimos otra manera de ocupación del país, a través de grupos armados que nos arrebatan la vida y nuestras propiedades, que usurpan el lugar de las autoridades fiscales y nos cobran los impuestos, bajo amenazas de muerte o de incendiar nuestros negocios si no los pagamos. Somos un país ocupado porque se multiplican las desapariciones forzadas, y a nadie podemos pedir cuenta de ello, para que se investigue en dónde se encuentran nuestros familiares y amistades desaparecidas. Somos un país ocupado porque suman ya más de 60 mil las personas ejecutadas y no existe autoridad que investigue esas muertes. Somos un país ocupado porque las y los migrantes sufren secuestros y muerte, con la complicidad de autoridades, y la impunidad que permanece”, enlista.

Sin embargo, dice que el Mesías que sigue actuando en el presente histórico continúa impulsando a los pequeños. Es decir, a aquellas personas que en este momento no cuentan en México, para que empiecen a moverse, conscientes de su dignidad personal y ciudadana, a exigir a los responsables de nuestra seguridad y de la integridad de nuestra vida, que se ponga un alto a tanta injusticia y atropello.

“Es la luz de la Navidad la que se proyecta en México y Coahuila, por el movimiento de los pequeños, hacia la construcción de un país y un estado donde puedan habitar el amor, la justicia y la paz. Que las instituciones del país, penetradas por la corrupción, sean reconstruidas y se haga limpieza, removiendo de sus puestos y juzgando, a las personas inmorales” menciona.

Y observa con una grande esperanza el movimiento que surge desde las víctimas de tanta barbarie, que por diferentes caminos se organizan para encarar y cambiar este sistema injusto que se ha apoderado del país entero.
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