Esta pequeña colonia queda a espaldas de un arroyo que alberga aguas negras, basura y animales muertos, incluso excremento de animales de establo como vacas, cabras y caballos. Como es de esperarse, la concentración de toda esa contaminación produce pestilencias insoportables con tan sólo pasar por allí.
Además de eso, los habitantes que instalaron sus viviendas a orillas del afluente aprovechan lo alejado de la civilización para improvisar establos en los que habitan vacas, caballos, cabras y gallinas.
La existencia de animales como esos y la severa contaminación del afluente, ocasionan la presencia de ratas y cientos de moscas, lo cual deja a los vecinos expuestos a contraer una infección.
La arteria principal, de nombre Porvenir, es una de las pocas que cuentan con pavimento, mientras que otras permanecen sin éste, como la privada Los Pirules, que está directamente conectada al arroyo, y ni qué decir de las banquetas, que además albergan maleza y piedras que las vuelven intransitables.
A pesar de todo, los vecinos esperan el día en que construyan el área verde que desde hace más de dos años les prometieron y con la cual se beneficiarían principalmente niños que acostumbran jugar cerca del sucio afluente. Esteban Loera comentó, señalando un terreno limpio en el que viven 10 árboles que hace poco fueron plantados: “Supuestamente esa es el área verde, pero le faltan muchas cosas”.
Asimismo, reportaron que tres farolas de la calle Porvenir están fuera de servicio desde hace más de un año, por lo que ahora sólo una ilumina, pero no es suficiente.
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