Monclova, Coah.- El padecer pobreza, enfermedad o humillaciones no es una desgracia para los seres humanos, sino más bien la salvación ante Dios, porque de ellos será el reino de los cielos, según el Evangelio de este domingo IV de tiempo ordinario.

Los fieles católicos que acudieron a las diversas iglesias de la ciudad, escucharon lo que habla la palabra de Dios sobre aquellas personas que padecen por alguna razón.

Los sacerdotes hablaron de que los pobres, sufridos, quienes tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos y quienes sean perseguidos a causa de la justicia, son personas que acercándose a Dios los cobijará para que una vez que dejen este mundo entren al reino de los cielos.

“No es malo ser pobre, cuando se aprende a vivir feliz con lo poco que se tiene, porque debemos de ocuparnos en el hoy sin que nos preocupe el mañana”, dijo el diácono Álvaro Flores.

El guía católico dijo que en este mundo lleno de violencia todos podemos dar amor para hacer mas placentera la estancia que cada quien tenga destinada en esta vida.

Exhortó a los católicos a no olvidar que Dios siempre está con la humanidad y en particular con cada persona, pues dijo que la presencia de Dios está con todos y más en las adversidades.

“Cuando nos llega a pasar algo que consideremos una desgracia no es precisamente porque Dios nos abandonó, sino que son pruebas de fe”, dijo.
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