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Nueva Rosita, Coah.- ¡Vivo de milagro! fue uno de los primeros mensajes que la familia Cárdenas Ponce recibió por parte de su hijo Adán Alejandro, el cual desde hace tres semanas se encuentra trabajando en la ciudad de Quillota, Chile y vive en carne propia la tragedia del terremoto registrado el pasado sábado.

Este joven de 35 años, se encuentra junto con ocho compañeros más que laboran para la empresa Avomex de Sabinas, pero que por motivos de fallas en la empresa de Chile fueron trasladados desde hace tres semanas para que iniciaran sus operaciones.

Adán Cárdenas Lozano, padre del empleado de Avomex, narra con lágrimas lo angustioso que fue y que continúa siendo el saber que su hijo se encuentra enmedio del peligro, además de la carencia de agua, comida y el impedimento para comunicarse, luego de que no están disponibles el teléfono ni el internet.

“Como padre es muy triste y frustrante esta situación, fue hasta el domingo como a las 3:40 horas cuando pudimos comunicarnos con él y nos dijo que estaba bien, que la empresa había sufrido daños severos y que no había manera de regresar, porque como él se encarga de toda la operación, tiene que quedarse”, comentó.

Sin que pudiera contenerse, las lágrimas rodaron por su rostro y don Adán dijo que ya le pidió a su hijo que se regrese lo antes posible, que deje el trabajo y que vuelva a su ciudad natal porque lo espera una esposa y dos hijos que también están viviendo el calvario de la desesperación.
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