Fue sobre el kilómetro 11+500, de la carretera libre a Torreón, donde los Robledo Coronado vivieron su infierno sobre ruedas, tras sufrir el imprevisto que por poco se convierte en tragedia sin que pudieran evitarlo.
La fatalidad se cruzó en su camino, cuando Juan Robledo salió a toda velocidad de una pronunciada curva y no pudo sostener el control de la Ford Explorer, con placas FDY 9736, ocurriendo el imprevisto que los mandó a volar de inmediato.
Y es que como resultado de la mala maniobra, el vehículo salió proyectado hacia la terracería por espacio de 40 metros, quedando completamente destrozado sobre los montones de rocas lajas que detuvieron su vuelo instantes después.
Pese a lo fuerte del accidente, el chofer y sus hijas, identificadas como Jazmín y Alejandra, salieron por su propio pie de entre los fierros retorcidos para pedir ayuda, mientras los automovilistas que circulaban por ese punto de la ciudad daban pronto aviso a los cuerpos de auxilio.
Minutos después, paramédicos de diversas corporaciones llegaron al lugar para comenzar las labores de apoyo a los lesionados, que sólo presentaban una heridas menores, y un susto que les fue desapareciendo con el paso del tiempo.
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