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AP
Publicado el jueves, 9 de diciembre del 2010 a las 21:24
Emiratos Arabes Unidos.- Un DJ con la pista de baile llena, vodka y un príncipe como anfitrión, son los elementos de una fiesta descritos en un cable diplomático sobre los jóvenes ricos de Arabia Saudita difundido por Wikileaks.
Arabia Saudí, donde existe una policía de la moral islámica que refuerza los códigos más austeros en Medio Oriente, ofreció esta imagen a un diplomático estadounidense que pasó una noche de fiesta en la ciudad de Jiddah en el Mar Rojo, con la misión de observar la “interacción social” de los jóvenes privilegiados.
El cable fue publicado el miércoles por WikiLeaks.
“La vida nocturna oculta de la elite joven de Jiddah es opulenta y vibrante”, señala el memorando. “Todas las tentaciones mundanas y vicios están disponibles, como el alcohol, las drogas y el sexo, pero a puertas cerradas”, señala el documento.
El diplomático estadounidense que escribió el cable en enero de 2009 no se limitó en sus descripciones sobre la fiesta de Halloween a la que fue invitado.
Además de su policía de la moral Arabia Saudí prohibe que las mujeres conduzcan autos y que socialicen con hombres fuera de su familia. En su territorio se encuentra la Meca y Medina, las ciudades más sagradas del Islam, y su rama de la religión conocida como Wahabismo es famosa por sus decapitaciones.
Pero en la fiesta ofrecida por un príncipe las mujeres dejaban sus abayas negras, o sacos hasta el tobillo, en el guardarropa.
Un grupo de filipinos servían cocteles con vodka y entre la multitud de la fiesta, patrocinada en parte por una empresa estadounidense de bebidas energéticas, había unas prostitutas.
“Nada extraño para ese tipo de fiestas”, señala el cable.
“La escena parecía un club nocturno en cualquier parte fuera del reino: mucho alcohol, parejas jóvenes bailando, un DJ en el tornamesa y todos disfrazados”, agrega el mensaje.
Y la policía religiosa “no apareció por ningún lado”, agrega el cable.
“La juventud saudí disfruta una libertad social relativa y son indulgentes a los deseos carnales”, agrega el cable. “pero sólo a puertas cerradas y sólo los ricos”.
Salman Shaikh, director de Brookings Doha Center en Katar negó que esta revelación pudiese causar mucho daño.
“Ciertamente puede producir algo de vergüenza, pero una sociedad cerrada como la saudí está basada en una serie de acuerdos sociales”, dijo. “No le interesa a nadie llamar la atención sobre esos acuerdos o tratar de romperlos”, agregó.
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