Una batalla sin cuartel se vivió anoche en la Arena Pavillón del Norte. Desde su salto al cuadrilátero, predominó la rudeza al rojo vivo hasta reventarse el pecho a machetazos y prolongar el dolor del enemigo con castigos de tres contra uno, aunque la habilidad de los científicos dejó boquiabierto a más de uno entre lances y llaveo al ras de lona.
Exhortando con insultos a la afición y sus rivales, los sucios montoneros abrieron las hostilidades para imponerse en la primera caída sin respetar el intento por llavear al ras de lona.
Para el segundo asalto, Stukita y Zorro Plateado fueron minados de inmediato, pero el astuto gladiador saltillense comandó la reacción de los técnicos limpiando el ring con patadas voladoras y planchas desde el esquinero.
Cuando el triunfo dependía del último episodio, dominaban los estetas, pero luego de zafarse de unas ranitas los ídolos plateados fueron cazados con tremendo beso para su distracción mientras Stukita dejaba fuera de combate a Viento Negro con tope fuera del ring.
Después, al caer de los brazos de sus quereres, Bello Rubí sacó brilló a la bota al patear la entrepierna de sus rivales y dejarlos tendidos por espaldas planas; también Stukita fue sorprendido cuando Viento Negro le arrebató la máscara para someterlo. Con esta astuta artimaña, los exóticos colgaron otra victoria al “racimo de flores” que recibió de la porra ruda.
Sin embargo, el movimiento ilegal hizo reventar el odio de la afición contra los rudos y avivó la rivalidad (de por sí inmensa) entre Zorro Plateado Jr. y el exótico Bello Rubí. Rodeados por rechiflas y mensajes para la madre de los gladiadores, los exponentes de la Laguna prometieron regresar para rendir cuentas con los ídolos técnicos de Saltillo.
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