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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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21 Agosto 2009 04:00:31
Justicia mural
“Si no fuera por la injusticia,
los hombres no conocerían la justicia”.
Heráclito

Hubo un tiempo en que los muralistas eran rebeldes que cuestionaban la situación de nuestro país. Con el tiempo se convirtieron en panegiristas del “régimen revolucionario”. Los nuevos murales de Rafael Cauduro en la Suprema Corte de Justicia son un retorno a la rebeldía original.

Inaugurados este 14 de julio, los murales de Cauduro se encuentran en la llamada escalera de los ministros, a un costado del edificio. Es una tradición, de hecho, que la Corte tenga murales, los cuales están abiertos al público. “Los pasos perdidos” de José Clemente Orozco se pintaron en los años cuarenta, poco después de la inauguración del edificio. A lo largo de las décadas se han ido añadiendo otros.

Los murales de Cauduro muestran uno de los estilos más singulares de la actual plástica mexicana. El artista combina, con técnicas mixtas, cuerpos y escenarios hiperrealistas en ambientes oníricos. Hay una magia especial que atrapa al espectador y lo introduce a las escenas.
No sólo se distingue Cauduro por su estilo, sino por su visión crítica. En los tres niveles de esta obra, que recuerdan los círculos del infierno de Dante, sólo que en orden ascendente, el pintor ha plasmado escenas terribles que ilustran los “siete crímenes mayores”.

Tras una introducción Cauduro presenta un tzompantli, un muro con cráneos como los que desplegaban los antiguos pueblos indígenas, quizá para recordarnos que la violencia nos viene a los mexicanos de tiempo atrás. De ahí pasa a “Procesos viciados”, un mural en el que pilas interminables de archiveros y expedientes nos recuerdan las largas esperas por la justicia en México. Desde los archiveros hay ojos que nos miran.
Más arriba se encuentra “La violación”. Si bien el ultraje de una mujer está sugerido y no presentado en toda su crudeza, el realismo de Cauduro se vuelve doloroso. A la distancia unos hombres, lejos de intervenir, disfrutan el espectáculo. “El homicidio” nos muestra un pozo profundo en el que yace el cuerpo de una mujer. Una silueta de cinta amarilla, de esas que usan los ministerios públicos, señala la posición del cadáver.

“La tortura” muestra a grupos de policías y agentes vestidos de civil en habitaciones distintas. En la primera empinan la cabeza de un hombre a un retrete. En otra sofocan a una mujer que han dejado en ropa interior. En la tercera, un hombre desnudo cuelga de unas cadenas mientras un perro le muerde los genitales. Esta escena se ve desde una perspectiva superior, que se mantiene en “El secuestro”, mural en el que se encuentra un cuarto de seguridad con un hombre vestido todavía de traje. Unos policías observan desde fuera, como si fueran cómplices. La perspectiva, unas sombras de barras de cárcel y unas cadenas colgadas funden “La tortura” y “El secuestro” en una sola narrativa de terror.

Subiendo se encuentran unos barrotes tras los cuales está mucha gente encerrada: es la “Cárcel como crimen”. Más adelante surge “La represión”, un amplio mural que muestra a un pueblo en rebeldía salvajemente reprimido. En tres ventanas, hasta arriba, se ven los cuerpos a contraluz de tres soldados armados. Un ángel de hermoso rostro ofrece, quizá, un toque de esperanza.

Es sorprendente que la Suprema Corte de Justicia haya permitido a Cauduro realizar esta obra. Lejos de ofrecer una alabanza, como otros murales de la Corte, el trabajo retoma el sentido crítico de Orozco y se convierte en un amargo comentario sobre la justicia en México. Pero quizá el mismo hecho de que hoy tengamos estos murales en la Corte es indicio de la justicia tiene todavía esperanzas en nuestro país.

OPTIMISMO
Ya estamos derrotando a la delincuencia. Si no fuera por quienes se benefician de hablar mal del país, ya no habría problema. En el estado de Chihuahua ha habido sólo 129 secuestros en lo que va de 2009. El número de ejecuciones en el país apenas ha rebasado las tres mil. En el sexenio no hemos llegado siquiera a 12 mil.

http://www.sergiosarmiento.com

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