Dos movimientos importantes se dieron este lunes en la sede nacional del PAN: Maximiliano Cortázar dejó la oficina de comunicación y la vocería del partido. Todavía no se conoce la cartera que ocupará en el Comité Ejecutivo Nacional. Por instrucciones del nuevo presidente panista, el tesorero Heberto Leblina también empacó sus pertenencias. Nos dicen que esta posición era una herencia del ex presidente azul, Germán Martínez Cázares.
Tremenda mohína dejo ver el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal, con los resultados de México en el examen que aplicó Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, en marzo de 2009, que colocan a la enseñanza nacional en un estancamiento de una década. De inmediato, convocó a sus colaboradores más cercanos para diseñar un plan que frene las comparaciones con los resultados del año 2000, antes de que el gobierno de Ernesto Zedillo entregara la silla al PAN. Don Alonso no quería que el tema se hiciera político, que los expertos compararan datos con el color de los partidos, y encontró una puerta de salida: tomó como muestra el año 2003 para presentar hoy supuestos avances en la calidad de la educación mexicana. ¡Faltaba más!
Hoy veremos en el Senado un choque de posiciones en torno al debate de la Ley Federal de Competencia Económica. El punto fino son los dientes que permitirán sancionar a las empresas que incurran en prácticas monopólicas. Los senadores del PAN, a la cabeza de su coordinador, José González Morfín, buscan aplicar sanciones penales, que las compañías podrían combatir con amparos, antes de que la Comisión Federal de Competencia intervenga en los casos. Otros grupos parlamentarios no están convencidos de que esta sea la vía.
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