Querida Ángela: Mi problema es que la familia de mi esposo me odia, y ya no sé qué hacer. Todo empezó porque cuando era más joven anduve de novia como 3 meses con uno de sus hermanos y mucho tiempo después mi marido y yo nos enamoramos, eso es lo que no entienden.

Para sus hermanas y su madre sólo estaba jugando con los dos, pero no es cierto.

Cuando empecé de novia con mi esposo ya había pasado mucho tiempo y yo ya no sentía nada por el hermano, o sea, ellas creen que todavía seguía enamorada de él y que andaba con mi esposo nomás para estar cerca del primero, qué tontas, ¿no?

Lo que pasa es que como vivíamos por la misma calle, todos los chismes se sabían y todo mundo metía “su cuchara” en la vida de todos.

Yo me casé porque salí embarazada, pero de todos modos estábamos muy enamorados y ya teníamos planes para la boda, así que no fue precisamente un matrimonio forzado, sólo adelantado.

Eso es otra cosa que su familia tampoco que ha podido perdonar, pues piensan que me robé su cariño y que sólo lo hice para atraparlo.

Yo pensé que cuando nos casáramos las cosas iban a cambiar y que poco a poco me iban a aceptar, pero todo fue de mal en peor.

Cuando hay fiestas de su familia, sólo lo invitan a él, y ni se diga de ir de visita a su casa, la última vez nos dejaron solos en la sala mientras todos se sentaron en la mesa a comer y no nos invitaron. Cuando las reuniones son de otros parientes y van ellas, se la pasan aventándome indirectas sobre lo mala esposa que soy y que lo trato muy mal, pero él sólo se ríe, como si fuera broma y no les dice nada.

Yo le digo que me defienda, que diga que no es cierto todo lo que dicen, pero responde que no quiere causar problemas en su familia, aunque a mí me hagan sentir mal.

El colmo fue en la pasada Navidad, mi esposo casi me obligó a ir a su casa pero decidí hacer un esfuerzo, más que nada por el niño, porque él quiere mucho a sus primitos, pero fue una experiencia terrible.

Nosotros habíamos decidido que los regalos se los íbamos a dar hasta el día 25 en casa de mis papás, así que no le llevamos nada a mi hijo esa noche.

Cuando mi suegra empezó a repartir los regalos para los nietos, vimos que no le había comprado nada a nuestro hijo. Todos los demás nietos recibieron sus regalos y se emocionaban al abrirlos, mientras mi niño sólo se les quedaba viendo y preguntándose cuándo le darían el de él. Ni siquiera es que le pidiéramos que le regalaran una súper autopista o el juguete de moda, pero cualquier detalle habría sido suficiente. Nos hicieron sentir muy mal y mi niño salió llorando de esa casa. Le dije a mi esposo que nunca más vamos a volver, pero él dice que estoy exagerando, que seguramente mi suegra no tuvo dinero para comprarle algo, pero yo sé que no fue eso. ¿Tú crees que estoy mal?

Nuera despreciada

Querida Nuera despreciada: Creo que la actitud de tus cuñadas y suegra ha sido bastante clara, y nada de lo que hagas va a hacer cambiarlas, contra eso no hay mucho que puedas hacer.

Lo preocupante es la pasividad de tu esposo ante los grandes desplantes que te han hecho a ti y a tu hijo, eso es lo que debes platicar muy seriamente con él, porque si no te da tu lugar delante de su familia en esos momentos, tampoco te lo va a dar en otras situaciones.

Aquí lo que hay que defender es el papel de tu hijo dentro de esa familia, ya que, como lo dices, él quiere mucho a sus primos y sería lamentable que tenga que dejar de verlos por el comportamiento de las demás personas.

Habla con tu esposo y dile que es momento de que ponga las cartas sobre la mesa con su madre y hermanas. Es su obligación como padre y jefe de la familia procurar el bienestar de los tres. Si no lo entiende, entonces deberás replantear muy seriamente su situación como matrimonio, porque entonces querrá decir que no siente ningún respeto por ustedes. Él es quien tiene el poder y la responsabilidad de acabar con esa situación.