QUERIDA ABBY: Acabo de terminar de leer una de sus columnas sobre por qué una mujer podría convertirse en presidenta. Luego, al final, una mujer que firmó “En Aprietos en Tucson” preguntó que debería decir cuando las personas le preguntan por qué todavía no se ha casado. Usted le aconsejó: “Sólo dígales la verdad -el hombre ideal no me ha pedido que me case con él-”.

¿Por qué debe actuar como que no le puede pedir a un hombre que se case con ELLA? Seguramente, si las mujeres pueden ser presidentas, las mujeres pueden pedirles a los hombres que se casen con ellas. Su respuesta debe ser: “No he conocido a un hombre (o mujer) con el que me quisiera casar”,

JOAN JACOBUS

QUERIDA JOAN: No sólo las mujeres pueden pedirles a los hombres que se casen con ellas, sino muchas lo hacen. Sin embargo, la mujer que escribió esa carta preguntó porque la pregunta la hacía ponerse a la defensiva y su respuesta podría hacer que un hombre se sienta como que no valió la pena ser considerado.


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Esperar por el marido correcto

QUERIDA ABBY: Tenía 44 años cuando me casé y mi maravilloso marido valió la pena la espera. Cuando me preguntaban por qué no estaba casada, decía: “Supongo que soy afortunada”. Durante mis años de soltera, finalmente comprendí que si uno no es feliz soltero, él o ella tampoco será feliz casado. Esa actitud me preparó para un marido, agradables hijastros adultos y hermosos nietos.

CONTENTA PASADO, PRESENTE Y FUTURO

QUERIDA CONTENTA No podría estar más de acuerdo con usted. Es una mujer sabia.




Mi tía abuela nunca se casó

QUERIDA ABBY: Yo tenía una tía abuela que vivió hasta los 91 años y nunca se casó. Su respuesta a esa pregunta era: “Porque nunca conocí un hombre que mereciera ser tan feliz como yo pudiera hacerlo”.

KATHRYN C. EN CINCINNATI

QUERIDA KATHRYN C.: Creo que sé por qué nunca nadie le hizo la pregunta.




Para no olvidar

QUERIDA ABBY: Yo, también, fui fastidiada por esa molesta y descortés pregunta. Puse lo siguiente en mi escritorio del trabajo para inspirarme:

No estoy casada porque:

* Todavía no me has pedido que me case contigo.

* Porque me encanta que las personas me hagan esa pregunta.

* Mi prometido está esperando hasta después de que le den la libertad condicional.

* Todavía espero poder concursar para Señorita América.

* Ya tengo suficiente ropa que lavar, gracias.

* Tengo miedo que mis padres caigan muertos de pura felicidad.

* ¿Qué? ¿Y perder todo el dinero que he invertido en anuncios personales?

* Estoy casada con mi carrera -aunque recientemente hemos estado considerando una separación-.

* Si me casara, tendría que renunciar a mi fondo de inversión de 10 millones de dólares.

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QUERIDA TAMBIÉN ESTUVE AHÍ: El hilo común que corre por sus respuestas es el humor. Y es mejor responder con humor a algunas preguntas que ponerse a la defensiva.

Estoy segura que no es una pregunta que tenga la intención de humillar. En realidad, muchas veces es una manera de decir indirectamente: “Me sorprende que una persona tan atractiva como tú todavía no se haya casado”. Y eso es un cumplido.