Por su ruptura con el PRI y sobre todo por la falta de promoción y trabajo de organización, el Partido de la Nueva Alianza (Panal) pasó a ser especie en riesgo de extinción en Nuevo León.
Oficialmente es la representación política de los maestros, que suman más de 50 mil jefes de familia entre las dos secciones sindicales.

Pero la mayoría de los profesores sigue siendo priístas, los hay panistas y perredistas; y suman más los apáticos y sin partido.

Antes de que se rompiera la alianza con el PRI, el Panal tenía posibilidades de éxito electoral en el distrito 10 federal, en la alcaldía de Linares y con suerte, buscaba para uno de los suyos la alcaldía de Santa Catarina.

Pero todas sus expectativas colgaban del apoyo priísta. De la sede nacional del Panal no les ha llegado recurso alguno.

Sus pocas probabilidades de armar un frente de batalla para las elecciones inminentes se toparán con un escollo que no imaginaron: Que Peña Nieto hará campaña entre los maestros, al margen de cualquier alianza con Elba Esther Gordillo.

Con la apatía del PANAL, el apartidismo teórico del sindicato y la relación directa del candidato presidencial priísta, los maestros emigrarán pública o reservadamente a su viejo partido, a sus lealtades tradicionales.

Y el PANAL quedará en Nuevo León como el partido que pudo ser.
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