DR. GOTT: Mi marido fue sometido a una cirugía de la arteria carótida, y fue un éxito. Tenía 75 años y estaba bien de salud. A los dos días de la cirugía, desarrolló neumonía y se puso muy mal. Fue cambiado a la unidad de cuidados intensivos y tratado con antibióticos. No mejoró, y nos dijeron que tenía SARA.
Falleció tres semanas después. ¿Puede explicar el SARA? La mayoría de las personas, incluyéndome yo misma, no estamos familiarizados con el SARA.

RESPUESTA: (Como información personal para los lectores, el marido de la Sra. D.P. tenía un bloqueo en una arteria del cuello –la arteria carótida, la arteria que lleva sangre al cerebro. Su cirugía era para corregir el bloqueo para prevenir una embolia).

El SARA –Síndrome de Aflicción Respiratoria Aguda– es una calamidad. Los pulmones son su principal blanco, pero muchos otros órganos muchas veces están implicados al progresar el SARA. Muchas veces es un síndrome que termina en la muerte.

La neumonía muchas veces es su punto de partida. Los pulmones inflamados por la neumonía desarrollan complicaciones que no ocurren en la mayoría de las neumonías. Los vasos sanguíneos en los pulmones presentan una filtración.
Abundantes cantidades de líquido salen de los vasos sanguíneos e inundan los pulmones. La situación es similar a ahogarse. Los pulmones llenos de líquido hacen imposible el paso del oxígeno a la sangre.

Para combatir la privación de oxígeno, los doctores deben conectar a sus pacientes a un ventilador mecánico para que el oxígeno pueda ser forzado por el líquido de los pulmones y en los vasos sanguíneos para reparto a todo el cuerpo.

La segunda dificultad afrontada debido al SARA causado por la neumonía es el germen que causa la neumonía. Frecuentemente es un germen que resiste la terapia de antibióticos.

Las probabilidades de supervivencia no son buenas aun cuando se toman medidas heroicas, como sucedió en el caso de su marido.

Entre el 40 al 70 por ciento de los pacientes con el SARA mueren. Otros órganos empiezan a fallar cuando el SARA no puede ser derrotado. Reciba mi más profundo pésame por la pérdida de su marido, una pérdida doblemente triste por su exitosa cirugía.