YO CREO QUE A LA tía Godeleva, el olfato era lo que mejor le funcionaba.

SI ESTABA EN SU DESNUDA mesa de madera, pelando ejotes y alguien entraba, lo reconocía por el olor.

“¿YA LLEGASTE, CALZÓN FLAMEADO?” O DE PRONTO… “¿DE DÓNDE vienes, patas hediondas?”

PODÍA OLER UNOS FRIJOLES QUEMADOS a 200 metros de distancia…

VENÍAMOS DE RECOGER YERBASANTA DEL monte y le gritaba a uno de sus hijios…

“¡EMIR… EMIR!, CÓRRELE MUCHACHO CARAJO, que se me queman los frijoles… y dale una revisadita al café que dejé hirviendo”.

EN EFECTO, LOS FRIJOLES ESTABAN a punto de quedar bien tatemados… y el café estaba en su punto.

LA TÍA GODELEVA OLÍA TODO…

LO DIGO PORQUE ME ACUERDO que nos puso a pelar mazorcas de maíz, del viejo… ya amoratado.

DE ESE QUE NO SE vendió en el mercado, del que se quedó en la milpa y que le vendían casi a precio de regalo.

ELLA LO PELABA Y DESGRANABA, luego lo molía en seco y terminaba por hacer una deliciosa harina de maíz que olía excelente y que servía para hacer bocoles o enchiladas.

AQUÍ NO SE TIRA NADA, me decía…

PELÁBAMOS MAZORCAS Y LAS APILÁBAMOS en un cesto grande…

Y DE REPENTE, ARRUGABA LA nariz y se enderezaba…

-A VER… A VER… SOBACOS agrios… ven acá… a ver esas manos…

LAS OLIÓ DETENIDAMENTE, ENTRECERRÓ LOS ojos…

HIZO UN GESTO DE DESAPROBACIÓN -CHAMACO, NO SEAS BÁRBARO… ¡LÁVATE las manos!…

JUAN DESESPERABA EN MOSTRARLE QUE se había lavado…

-BUENO MIJO, ENTONCES TE ME dejas de rascar la cola… porque me dejaste las mazorcas bien apestosas a fundillo.

ESTABA RECLAMÁNDOLE CUANDO FARINO LLEGÓ, con la mirada desorbitada…

NEGRO ÉL… FLACO ÉL… MIRÁNDOME…

-¡VIENEN LOS COCHIS!

¿LOS COCHIS?

MI TÍA ESCUCHÓ Y TRATÓ de hacer una operación inmediata…

“¡RECOJAN TODO… TODO!… VIENEN LOS marranos!”

LOS MARRANOS, ESA MANADA DE cerdos medio salvajes que salían de entre la cerca de María… y que andaban sueltos hasta que les llegaba el día de ser chicharrones o carnitas… eran una plaga.

YA NO HUBO TIEMPO DE pararlos… eran como 12 y venían por las mazorcas…

“¡AVIÉNTALE UNA!”, GRITÓ MI TÍA a Emir… “¡Aviéntale una!”

ASUSTADO, EMIR AGARRÓ TRES MAZORCAS de la pila que estaba haciendo Juan… la tiró en medio de la casa y cuando el marrano alfa llegó a husmear el regalo… ¡Sopas!

EL PUERCO SE QUEDÓ EN suspenso, mientras los otros querían la orden
para proceder al saqueo.

PERO EL MARRANO JEFE EMPEZÓ a realizar una serie de sonidos extraños…

¡Y LUEGO EMPEZÓ A CORRER!… como un loco, chocaba con las paredes…

hasta que cayó rendido y los demás marranos salieron corriendo.

DESDE ENTONCES, SI QUERÍAS PROTEGER la comida… la mesa… la cama… simplemente dejabas que Juan la tocara.

LA TÍA GODELEVA LE DIJO…

“HIJO, ERES UNA BENDICIÓN… TÚ y ese culo pueden hacer millones en la industria alimentaria”.

.(JavaScript must be enabled to view this email address)
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb