Asimismo, el precandidato único de la alianza PRD-PT-MC tomó el control de las coordinaciones territoriales que tendrán la tarea de “conducir el proceso” de selección de candidatos a diputados, senadores, gobernadores y alcaldes que se disputarán posiciones en las elecciones del 2012. Es decir, el dedazo de nominación de candidatos se lo quedó López Obrador.
Así, el PRD fue otra vez marginado. Hace seis años, presiones perredistas obligaron a López Obrador a designar a Jesús Ortega –líder de Los Chuchos– como jefe de la campaña presidencial, aunque el tabasqueño se movió por su lado y sin consultar al partido. Ninguneado por Los Chuchos y obligado por Ebrard a decidir la candidatura del 2012 en una encuesta, López Obrador se convirtió el martes en su propio jefe de campaña; y el PRD, nuevamente soslayado, tendrá que aguantar el desdén.
Y por si fuera poco y después de públicamente haberle cedido a Ebrard el honor de designar por dedazo al sucesor perredista en el gobierno del DF, López Obrador movió los hilos de poder y a través del Partido del Trabajo ya vetó a las dos figuras principales del precario ebradismo capitalino: Mario Delgado, secretario de Educación, y Miguel Angel Mancera, procurador de justicia, fueron frenados por el PT con el argumento de que no son de izquierda, aunque los dos se presentaron como parte de la autodenominada “nueva” izquierda capitalina comandada por el autodenominado neoizquierdista Ebrard.
Con esos movimientos estratégicos, López Obrador y sus estructuras de poder se sobrepusieron al PRD y de hecho se quedaron con la franquicia, la sigla PRD, que nuevamente con ingenuidad creyeron Los Chuchos y Ebrard en los dichos del tabasqueño, pero ya no tienen salidas porque López Obrador ya fue ungido como “precandidato único” del PRD a la Presidencia de la República.
El compromiso era otro: el PRD debía de aparecer como la sigla dominante por su fuerza mucho mayor que el PT, MC y Morena juntos, lo que había permitido filtrar la información de que el coordinador de la campaña tendría que ser un perredista de Los Chuchos. Pero como siempre, López Obrador decidió por/para sí mismo y las principales coordinaciones fueron para militantes del lopezobradorismo fuera del PRD.
Lo que ha causado más irritación en el PRD ha sido la decisión de López Obrador de apropiarse del mecanismo de selección de candidatos a cargos de elección popular en las elecciones de julio del 2012. De las cinco coordinaciones territoriales, López Obrador se quedó prácticamente con cuatro: Dante Delgado-MC en la uno, Alberto Anaya-PT en la dos, Rosario López-Morena en la tres, René Cervera-Ebrard en la cuatro y Patricia Patiño-GDF-Morena en la cinco. Hasta ayer, Cervera, coordinador de la fundación de Ebrard para su frustrada candidatura presidencial, no había aclarado si la nominación de López Obrador había sido ya negociada con Ebrard o se había anunciado como otro albazo para arrinconar al jefe de gobierno. Y los sectores clave de estructura electoral, administración y foros para definiciones de propuestas también se las apropió el tabasqueño: Jaime Cárdenas, Yeidkol Polevnsky y Claudia Sheinbaum.
El mensaje de López Obrador al PRD fue más que claro: la estructura de campaña del candidato de la alianza PRD-PT-MC –Morena no tiene registro– será la dominante y la encargada del reparto de candidaturas a los cientos de cargos de elección popular que se votarán también el primero de julio próximo. Y si el mecanismo será el de las encuestas, de todos modos el aparato de poder encargado de la selección estará dominado en abrumadora mayoría por el grupo de interés de López Obrador.
| Comparte ese artículo: |
|



