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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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28 Febrero 2017 04:00:00
Anécdotas históricas
A mediados del Siglo XIX, el lago de Texcoco aún no estaba completamente desecado y era posible recorrerlo en barco de vapor. La sociedad disfrutaba de Xochimilco, Ixtacalaco y de la hermosa transparencia del Valle de México, sin embargo, no podían faltar los accidentes. En 1869, el vapor “Guatimoc” realizó seis viajes de prueba antes de invitar al presidente Juárez a realizar un recorrido por el lago. Entre vítores, cohetones y música, don Benito fue despedido en el muelle de La Viga.

El vapor avanzaba arrojando su espesa de humo blanco, cuando un gran estruendo sacudió a los invitados: Una de las calderas había estallado. No hubo muertos pero sí un buen susto. En el periódico El Renacimiento, Ignacio M. Altamirano escribió: “llama la atención la buena fortuna del presidente, quien sale ileso de todos los peligros”. Juárez había logrado sobrevivir a 10 años de guerra y hubiera sido mala fortuna terminar en el fondo del lago por haber ido de paseo. Pocas veces se había visto a Francisco Villa tan furioso como en los días posteriores a la toma de Zacatecas, cuando alguien, que seguramente quería morir, se atrevió a cortarle la energía eléctrica.

El encargado de la compañía de luz, don Antonio Cabral, era tan escrupuloso en el cumplimiento del deber, que no le importó hacerlo debido a que ni revolucionarios, ni federales habían pagado la luz en los últimos meses. Villa reconoció la valentía de don Antonio y de inmediato ordenó pagar el adeudo, incluyendo, eso sí, un telegrama dirigido a don Antonio en un tono veladamente amenazador: “El encargado de la planta eléctrica se servirá dar corriente inmediatamente y sin excusas ni pretextos”. Don Antonio cumplió con su parte y el enorme faro apostado en el cerro de la Bufa volvió a iluminar con su luz, la ciudad de Zacatecas.

La ceremonia del grito el 15 de septiembre de 1910, fue única en la Ciudad de México, no solo porque México celebraba el centenario de su independencia, sino porque fue boicoteada por los maderistas que todavía protestaban por el fraude electoral, en el que su candidato, Francisco I. Madero había sido encarcelado. Aquella noche, cuando el presidente Porfirio Díaz se dispuso a tocar la campana y recordar la gesta heroica de Miguel Hidalgo, sucedió lo inesperado, al tocar la campana de la independencia no sonó.

“Alguien que seguramente quiso hacer una broma muy pesada, indudablemente un simpatizante nuestro -escribió Madero-, amarró el badajo y por más que el general Díaz estuvo jalando la cuerda, no logró que tocara”, fue necesario que un ayudante del presidente la desamarrara para continuar con la ceremonia, no con cierta frustración.(Tomado del Anecdotario Insólito de la Historia Mexicana de Alejandro Rosas).

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