La visita a EU esta semana del presidente Felipe Calderón, pareció a muchos un día de campo para el mandatario mexicano. No porque no hubiera tenido el Presidente y su delegación una agenda llena de trabajo y reuniones. Esta visita se puede considerar unas vacaciones para el Presidente porque en EU lo apapacharon, lo felicitaron y sobre todo le reconocieron sus esfuerzos en combatir el crimen organizado. Ya sea por diferencias políticas, conceptuales, o por simples mezquindades, el apoyo y reconocimiento que requiere el presidente Calderón, que lidera un país en crisis, lo obtiene del exterior y no de sus compatriotas.

No obstante que los críticos digan que la visita fue una fiesta de retóricas y palabras vacías, es decir, sin resultados concretos, para los que conocemos los entramados de cómo se arman estas visitas oficiales, podemos decir que es raro que estos eventos se traduzcan en cambios fundamentales o inmediatos en la relación.

Ante las importantes diferencias y tensiones que existen entre EU y México, así como las percepciones que tienen en el país vecino sobre los inmigrantes mexicanos y la violencia fronteriza, este viaje podría haber sido desastroso. Lo que vemos en los hechos es a los presidentes Obama y Calderón poniendo sobre la mesa su rechazo a la controversial ley SB1070 de Arizona y la relevancia del tema migratorio en estos momentos.

Una conclusión que podemos llevarnos de esta visita oficial es que una reforma migratoria que permitiría legalizar la presencia de millones de connacionales está lejos, tal vez muy lejos. Un hecho poco común es el reconocimiento explícito, por parte del presidente Obama, de que no cuenta con los votos necesarios para pasar un reforma migratoria que sea integral. Este tipo de situaciones se comentan pero difícilmente se hacen públicas y menos por el jefe del Ejecutivo de Estados Unidos. En lo que reste de la administración calderonista, parece que la relación tendrá que girar alrededor del combate al crimen organizado, poniendo a un lado el tema migratorio.

Un aspecto importante de las visitas presidenciales es tener conversaciones no sólo entre funcionarios, sino también con los medios de comunicación y la sociedad sobre los temas que le preocupan a México. Curiosamente fue una niña, en un evento con las primeras damas, quien mejor pudo resaltar el drama que viven los indocumentados en EU, cuando ella le pregunta a Michelle Obama si era cierto que el presidente Obama iba tras las personas que no tienen documentos, porque “mi mamá no tiene papeles”, le dijo con un tono de inocencia infantil. Esa imagen promovió más la causa de los indocumentados, que todas las entrevistas de prensa que pudiesen hacer los presidentes de EU y México.

Al ver las imágenes de las primeras damas jugando y corriendo con niños, tratando de subrayar la importancia del ejercicio para reducir la obesidad infantil, me vino a la mente la siguiente interrogante: con la popularidad de Margarita Zavala y de Michelle Obama en sus respectivos países, ¿por qué no promover que ellas continúen teniendo reuniones bilaterales, para promover la discusión y los acuerdos sobre los temas que han sido relegados por ambos países, debido a la prioridad que se le da a la guerra en contra del crimen organizado y la violencia fronteriza?

Es irónico que la misma semana que el presidente Calderón reconoció en su viaje a España las dificultades que ha tenido su gobierno de comunicar con claridad cuál es su estrategia para enfrentar el crimen organizado, él haya tenido que padecer a un mal traductor que dificultó comunicar su mensaje en la Casa Blanca. La traducción del español al inglés fue tan deficiente, que simple y llanamente muchos de los asistentes angloparlantes de este evento se quedaron con una cara de what?

Otra ironía es que fue en el Congreso de Estados Unidos donde más apapachos recibió el mandatario mexicano. ¡Cómo quisiera un presidente mexicano recibir las ovaciones de pie que recibió el presidente Calderón de los legisladores estadounidenses cuando expresó su rechazo a la ley SB1070, y cuando reiteró su compromiso por enfrentar al crimen organizado! Pero lo más importante que hizo el presidente Calderón ante el Congreso fue que exigió que de nuevo se aprobara una prohibición a la venta de las llamadas armas de asalto, y con esto poder reducir el número de armas que entran al país y fortalecen a los grupos delictivos.

¿Podrían imaginar ustedes a un presidente estadounidense dirigiéndose ante el Congreso mexicano, exigiendo que los diputados aprueben una legislación, y éstos respondan con una ovación de pie?

Un espaldarazo completo a México y al presidente Calderón. No sólo pasó lo que comentamos, sino que además se tuvo una cena en la Casa Blanca con mucho glamour, donde el espectáculo principal era Beyoncé, había figuras de mariposas monarca por todos lados y el plato fuerte de la cena fue mole. Sí, definitivamente, lo apapacharon en Washington.

http://www.anamariasalazar.com Twitter: amsalazar

Analista política

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