Salen a la luz secretos de Peña y Gingrich en momentos cruciales

Newt Gingrich y Enrique Peña comparten el gusto por las mujeres y la afición por las relaciones escabrosas. No son los primeros ni serán los últimos. El problema es que sus apetencias se ventilen en momentos cruciales de sus carreras políticas. El primero busca ser candidato del Partido Republicano a la Presidencia de Estados Unidos y el segundo lo es ya del PRI, para Los Pinos. El congresista por Georgia se ha casado tres veces. El ex gobernador del Estado de México dos, pero reconoce hijos con tres distintas mujeres. Hasta el día de hoy.

Marianne Ginther, segunda esposa del ex líder de la Cámara de Representantes, reveló que para tratar de legitimar una relación extraconyugal de tiempo atrás, Gingrich le propuso en 2000 un “matrimonio abierto”, y como aceptó, el político republicano –y además católico– le pidió el divorcio. Ese mismo año se casó con Callisa Bisek, su actual mujer. A pesar del escándalo, Gingrich empieza a repuntar en las encuestas, sobre todo después de ganar las primarias de Carolina del Sur, cuyo favorito era Mitt Romney.

Por su pertenencia a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que en sus orígenes (1831) permitió la poligamia, práctica suprimida tres décadas más tarde, cabría suponer que el mujeriego podría ser Romney, el mormón, no Gingrich, el católico, mas no es así. El único matrimonio del ex gobernador de Massachusetts es con Ann Romney. La pareja se unió en 1969 y tiene cinco hijos. Lo irónico es que pese a su propensión al engaño y al cambio de esposa, Gingrich fue uno de los críticos más feroces de Bill Clinton por sus devaneos con Monica Lewinsky.

La candidatura del Partido Republicano sigue en el aire. Mientras se resuelve, conviene recordar un antecedente que favoreció a Michael Dukakis en 1988 y ahora puede eventualmente eliminar de la competencia a Newt Gingrich. Ese año, el favorito del Partido Demócrata era Gary Hart, casado con Lee Ludwig. Sin embargo, la prensa le descubrió en plenas primarias uno más de sus romances, esta vez con Donna Rice. El ex senador por Colorado desmintió la especie, dijo que era mentira. “The National Enquirer” aprovechó el filón: demostró la fama de donjuán de Hart y acabó con su carrera. ¿Cómo? Publicó una fotografía de Rice sentada sobre sus piernas (inocente si se la compara con la de Raúl Salinas de Gortari y la española María Bernal, en la proa de un yate).

AEnrique Peña, en México, no le va mejor que a Gingrich. Maritza Díaz Hernández, una de las dos mujeres con quienes procreó hijos fuera de matrimonio, abrió un capítulo de su vida que el candidato presidencial hubiera preferido mantener guardado. No lo acusa de abandono, sino de falsario, pues el ex gobernador aseguró en una entrevista que está al pendiente de sus obligaciones como padre y, según Díaz, es todo lo contrario. Puntos menos para Peña en una carrera que todavía no empieza. Faltan las campañas. Si el priísta pensaba desvelar secretos, infidelidades, para vacunarse contra escándalos que tarde o temprano aflorarían, debió primero conciliar. Con razón aumentan las dudas en el PRI sobre la solvencia y capacidad de su candidato. Y en las redes sociales ni qué decir tiene.

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