Lo anterior tiene como finalidad que el titular del Ejecutivo federal pudiese ser motivo de una declaración ministerial sobre el tema que podría resolverse con una declaración de improcedencia por falta de elementos –aunque los haya-, evitando así que en el futuro, cuando Felipe Calderón sea historia y no muy solvente, pudiesen fundamentarse querellas por la misma causa dado que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito de acuerdo al ordenamiento superior. Con ello, claro, y en uso de todo el poder y la parafernalia presidencial, podría irse a su casa, en diciembre de 2012, gozando, como todos sus predecesores, de la generosa, amplia y muy redituable impunidad.
Más allá de los saldos sangrientos, brutales –superiores a las cifras sobre las víctimas del genocidio de Tlatelolco o el Jueves de Corpus, incluso de mayor número que quienes sucumbieron durante los sismos de 1985 y la ausencia de operatividad de un gobierno, el de Miguel de la Madrid, francamente rebasado y medroso –la negligencia criminal fue evidente antes y después de la aplicación del célebre plan militar DN-3-, nos queda la impotencia social ante el reiterado exceso de poder.
Que se sepa, ninguna organización cívica, ni una sola organización no gubernamental, ha expresado apoyo alguno al Mandatario para mantener los enfrentamientos brutales en entidades claves en donde la descomposición de la paz pareciera involucrar un contexto evidentemente político. Pese a ello, el huésped perentorio de Los Pinos ni siquiera ha señalado hacia un posible plan alterno que no signifique, por favor, sentarse a la mesa del “Chapo” Guzmán a tomarse un café de los múltiples que se han abierto a últimas fechas en competencia con las farmacias y los almacenes. ¿Lavado de dinero? Bien cabría una investigación seria al respecto tras las evidencias sobre concesiones ilegítimas de casinos y casas de juego, atrapados ahora en el berenjenal del terrorismo.
De una manera u otra, quienes rodean al señor Felipe Calderón Hinojosa –empeñado en dejar su sello en Michoacán para vindicar a su familia y no ser menos que los Moreira en Coahuila-, insisten en que nada tiene de qué preocuparse, jurídicamente hablando, porque los procedimientos que pudieran inquietarlo estarán debidamente finiquitados llegada la hora final del sexenio de la violencia. Parece que en eso consistió el cambio prometido por la derecha: argüir que, por un alto sentido de responsabilidad, se optó por combatir a los criminales... aunque por ello cayeran abatidos más de cincuenta mil civiles y reinara el terror por todos los confines del país.
Tal posibilidad, sin duda, deja a la sociedad en un penoso grado de indefensión ante los abusos reiterados del poder. Y de esto no parecen ocuparse los ministros de la Corte –los mejores pagados en el mundo-, ni los legisladores distraídos, por el momento, en el complejo proceso electoral de Michoacán que culminará el domingo próximo. Por cierto, bastó el blindaje del Estado Mayor Presidencial a “La Cocoíta” para que los grupos narco-terroristas ni siquiera se acercaran a las campañas.
Y hay quienes sostienen que este gobierno, el de Calderón, no negocia cuando la cabeza de un ser entrañable –la hermana del Mandatario, nada menos- está en juego. Bien harían en explicar el fenómeno los acuciosos espías de la Secretaría de Seguridad Pública y los mandos castrenses tan activos en Veracruz y Guerrero en donde pretenden enlodar a las autoridades locales que no cuentan con facultades –ni pertrechos- para enfrentar a los cárteles en disputa frenética de territorios y con capacidad de extenderse a mayor velocidad que los pobres programas sociales oficiales. En este punto resulta bastante más efectivo el legendario “Doctor Simi”.
La realidad pone a cada quien en su sitio. Y los defensores y panegíricos del señor Calderón sólo reiteran lo sabido en materia de aprehensiones que, por desgracia, no merman la fortaleza y operatividad de los grupos criminales más notables. Esto es, como si se tratara de una parodia... o de una extensa columna de humo detrás de la cual se esconden las peores transacciones soterradas. Lo advierto ahora, insisto, y no a toro pasado cuando muchos se sumarán al habitual linchamiento sexenal, sobre todo si otro partido, ajeno a la derecha, se alza con la victoria pectoral en julio de 2012. ¿Pero tal será posible cuando se conocen los blindajes, las argucias amorales y las evasiones informativas permanentes –como la silenciosa reducción de la deuda pública en casi ochenta mil millones de dólares, de mayo a octubre de este año, aunque aún es muy alta, nada menos 312 mil millones de dólares-, de una administración que actúa soterradamente y condena, a viva voz, las negociaciones anormales?
Debate
Del otro lado del palenque político, el PRI, más bien su dirigencia, continúa por el sendero que dijo no recorrería para llegar con ventaja a los comicios presidenciales: uno sobre otro, los errores prosiguen. Fue notorio, por ejemplo, cuando Rubén Moreira Valdés, en fase de convertirse en candidato fraternal al gobierno de Coahuila y en condición de diputado federal, subió a la tribuna de la Cámara baja para expresar, a grito y tambor batientes, que el Mandatario federal era un espurio, nada menos la bandera del lopezobradorismo que debió radicalizarse, hasta dentro de su propio partido, para fundar el grupo “Morena” –casi igual que Moreira-, en el exilio institucional. Con ello, brindó armas al temible adversario de la izquierda y formalizó un distanciamiento definitivo con el mandatario Calderón con quien deberá gobernar, si los dejan a ambos, a través de un año complejo con múltiples acechos.
Lo lamentable de todo esto es que Humberto Moreira, el hermano menor con fuelle de dirigente nacional del priísmo, comienza a hablar de que no dejará el PRI y se dice “ofendido” porque fue descubierto en una atroz jugada financiera, indocumentada, que endeudó a Coahuila por 34 mil millones de pesos –hay quienes dicen que todavía falta rascar un poco más-. Esto significa, nada menos, que la entidad, sin auxilio extraordinario, tardará en salir del aprieto, cuando menos, dos décadas, perdiéndose así el esfuerzo de varias generaciones.
¿Y cómo enfrenta el líder priísta la cuestión? Armando expedientes oficiosos contra quienes fueron sus colaboradores en materia de finanzas públicas, blindándolos para el futuro... en seguimiento a la fórmula evasora calderonista. Esto es, con juicios arreglados de antemano y con la complicidad hasta del Congreso local, los involucrados salen de la cárcel bajo fianza y se deslinda de futuras denuncias. En Coahuila no pocos saben que el ex administrador de Políticas Públicas del SATEC, Javier Villarreal Hernández, y su segundo, Ricardo Fuentes Flores, fueron incluso “avisados” de cuándo y a qué hora debían “entregarse” para cumplimentar la parodia. Y todo esto, mientras el gobernador electo, el hermano Rubén, seguía su periplo por Japón en busca de oxígeno.
La medicina cunde. ¿Podrá resistir Moreira, el líder priísta, una derrota en Michoacán con un candidato que estaba mucho mejor posicionado que la cofrade del señor Calderón?¿O será este plazo para definir su futuro?
La Anécdota
En el Palacio de Gobierno de Saltillo, Humberto Moreira instaló un Museo de los Gobernadores, precisamente en la planta baja, a la derecha de la escalinata que lleva hacia su despacho. En alguna ocasión me invitó a conocerlo. Lo hice.
Pronto descubrí el fin de aquello. En la vitrina principal podrían apreciarse diversas prendas, incluyendo la chamarra que usó en campaña, como si se tratara de verdaderas reliquias.
Aquella primera impresión acaso develaría el perfil de quien hoy se tambalea en el PRI.
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