En los últimos años y para precisar, en los meses más recientes ha crecido el número de ataques a humanos, particularmente a niños y niñas, sin faltar jóvenes, adultos y muy adultos.
Nos referimos a ciertas razas de canes que atacan a personas, sin mediar motivo y aprovechando que sus amos o propietarios no los encadenan y permiten que deambulen por las calles sin bozal o nada parecido.
Se trata de los perros Bulterrier, que son entrenados para peleas entre otros de su misma raza u otra, cuyos dueños irresponsablemente los sueltan y permiten anden sueltos por las calles del sector en donde viven.
Uno y otro día, los medios de comunicación han dado cuenta de los ataques de estos animales asesinos, que no puede llamárseles de otra manera porque no necesitan motivo para echársele encima a la primera persona que cruza por su camino.
En días pasados, por mencionar uno de los tantos casos registrados, la pequeña de ocho años de edad, Jennifer Elizabeth Juárez Rodríguez fue víctima de uno de esos asesinos cuando tranquilamente caminaba frente a la casa de un familiar.
En un santiamén, la menor recibió no menos de seis mordidas en diferentes partes del cuerpo, lo que motivó fuese a un hospital.
Los conocedores de este tipo de ataque aseveran que la y las personas víctimas de las mordidas de un perro, particularmente de la raza Bulterrier, sufrirán por bastante tiempo de una secuela sicológica, pero lo más grave son las heridas que generalmente dejan cicatrices imborrables, siendo lamentables en cualquier parte del cuerpo, pero más en el rostro que es hacia la principal parte sobre la que se abalanzan los Bulterrier.
Se reconoce que este problema lo tienen otras entidades, solamente que en las “otras” se ha legislado en la materia en el caso de ataques de perros, cualquiera que sea su raza, aplicándosele una multa económica al propietario de ese can, independientemente de que el reglamento o ley obliga al pago de los gastos por la hospitalización y atención médica.
En Coahuila, los diputados locales de ninguno de los partidos políticos, ha querido llevar a la tribuna legislativa iniciativa sobre el particular, quedando las intenciones, en eso, buenas y sanas intenciones sin pasar a los hechos, mientras tanto crece el número de víctimas de esos canes asesinos que andan sueltos.
Hay quienes opinan que los diputados coahuilenses actuarán y dejarán su indolencia y modorra en reconocer la necesidad de crear una reglamentación o ley sobre el particular, cuando sufran las consecuencias en carne propia, es decir, hasta que uno de esos asesinos callejeros ataque a su familiar.
Se pierde el tiempo en infinidad de iniciativas que no ayudan ni benefician, sino todo lo contrario, pero las que directamente dañan y afectan a ciudadanos y futuros votantes, no encuentran eco y se quedan en el archivo del recuerdo.
La reglamentación o ley de referencia, no sólo comprendería la responsabilidad de quien siendo dueño de un perro y muerde a una persona, sino debe aprovecharse para regular diferentes facetas al que debe obligarse al y los amos de todo tipo de mascota comprendiendo además de la seguridad del prójimo, el limpiar las eses depositadas en las banquetas, los destrozos que causan en paseos públicos, la obligación de medicamentos preventivos y curativos y, en fin, enseñar las obligaciones que se contraen al tenerse una mascota de cualquier tipo. (http://www.intersip.com.mx)
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