También porque los psicólogos han tenido serias dificultades en descifrar las causas, modelos y tratamientos para estas supuestas enfermedades. Sin embargo estos datos también se dan en otras muchas enfermedades que no se cuestionan como tales. Los que proponen estas ideas demandan tolerancia para lo que llaman su neurodiversidad.
Se consideran, sin fundamento sólido, a Albert Einstein como caso de síndrome de Asperger, aunque se ofrecen razonamientos controvertidos basados en su biografía. Se dice, por ejemplo que Einstein no habló sino hasta los 3 o 4 años, y no lo hizo fluidamente hasta los 9. Fue un niño con berrinches violentos, que repetía cada oración que decía e incluso sus padres le consideraban retrasado.
También hay otras personas notables que se sabe que han sido diagnosticadas de Asperger. Tal es el caso del premio Nobel Vernon Smith, la doctora Temple Grandin, y el actor y comediante Dan Aykroyd. El creador de la franquicia Pokémon, Satoshi Tajiri sufre de dicho síndrome y el fallecido creador de Pink Floyd, Syd Barrett fue igualmente diagnosticado. Se ha confirmado también que el multimillonario, el fundador de Microsoft, Bill Gates, tiene este síndrome.
Por otro lado, en investigaciones realizadas por la Universidad de California, se encontró una relación entre el autismo y un nuevo tipo de células nerviosas en el cerebro llamadas neuronas espejo. La función de estas células es permitir la comprensión y asimilación de las emociones y reacciones ajenas.
Para establecer la relación, se realizaron mediciones de las ondas Mu en la corteza premotora del cerebro, donde se encuentran las neuronas espejo y que guardan relación con las reacciones en el cerebro ante los estímulos externos. En sujetos neurotípicos, estas ondas caen tanto cuando realizan una acción como abrir y cerrar una mano, como cuando la realiza otra persona. En sujetos con autismo, las ondas solamente caen cuando ellos realizan la acción, no siendo así cuando ven a otro realizarla.
Para el estudio se emplearon niños con autismo de alto rendimiento porque con autistas clásicos no habría garantía de que percibieran siquiera lo que estaba sucediendo. Adicionalmente se utilizaron niños neurotípicos como sujetos de control. La pregunta obligada es: ¿se pueden reparar las neuronas? El descubrimiento arriba mencionado abre una nueva posibilidad de diagnóstico y tratamiento.
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