Dice un texto anónimo: El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo. El perdón es una expresión de amor.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos. El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió. No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento. No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor. No es minimizar los eventos ocurridos. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor. Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos y por tal motivo lo rechazamos. Esto es un error; el perdón es únicamente para ti y para nadie más.
En mi libro, “Código de Riqueza”, afirmo que el perdón es un acto “egoísta”, ya que el mayor interesado es uno mismo. El perdón es un acto de amor propio, no es una concesión que hacemos a los demás. El perdón es un ejercicio de salud mental y espiritual. El perdón es para quien lo otorga.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probables es que ésta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor. La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Encadena.
El perdón se debe de realizar “sin expectativas” sin esperar que nada suceda. Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento. Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor. Entonces no hemos perdonado.
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