ESA NOCHE SE IBA A caer el cielo… eso dijo el chaparrito gritón que voceaba el periódico.

“¡OIGA OIGA… ESTA NOCHE VAN a caer pedazos de un planeta aquí!… ¡se va a acabar el mundo!… oiga oiga…”

AHORA A LA DISTANCIA, ME pregunto si debimos creerle… después de todo, unos años antes pasó gritando que esa noche iban a llegar unos marcianos… también pronosticó que la tierra se iba a tragar unos pozos petroleros…

TAMBIÉN PASÓ GRITANDO QUE UN monstruo espantoso había salido en la playa, que era como un dragón y que se había metido otra vez al agua.

YO ME ASUSTÉ, PARA QUÉ negarlo… mis ojos se pelaron y volví para buscar los ojos de Lucio “El Checherengüe”… pero tenía la bocota abierta.

¿EL CIELO SE VA A caer?… ¿planetas que caen? EN DÓNDE PUEDE UNO ESCONDERSE? NO TENÍA CASO DECIRLE A mi papá, nunca nos creía… mejor era buscarnos un refugio para esperar a que pasara la tormenta de rocas incendiadas que iban a caer.

“YO CONOZCO UNO AL OTRO lado de la poza”, me dijo… “es un socavón que hicieron los cangrejos y le fui rascando hasta que se hizo grande, le ponemos unas tablas encima y nos salvamos”, dijo.

NOS PUSIMOS TRISTES… CON ESA tristeza de los seis años… con esa profunda tristeza de quien va a dejar a su familia a morir por incrédulos.

“ASÍ FUE CON NOÉ”, ME dijo Lucio, que iba al catecismo.

NOS QUEDAMOS CALLADOS UN RATO y planeamos que nomás empezara a pardear la tarde, nos íbamos a lanzar para la poza a escondernos.

LLEVAMOS UNOS POCILLOS, PARA ECHARNOS un café… panes, tortillas y un comal.

TAMBIÉN EL MIEDO…

“DICEN QUE HAY COYOTES… O tlacuaches, por eso vamos a llevarnos unos palos”, dijo Lucio.

ESA NOCHE NO DORMIMOS… NOS pasamos mirando el cielo, a la espera de que comenzaran a caer pedazos…

PERO NO OCURRIÓ… NO DE principio…

PORQUE AL RATO NO SE cayó el cielo… nos cayó el mundo.

YO CREO QUE ERAN COMO las ocho de la noche cuando vimos esa luz intensa… directita a mis ojos.

LUEGO EL GOLPE… EL PRIMER golpe…

NO FUE UN PEDAZO DE planeta, fue un cintarazo seco en el espinazo… y de allí la carrera.

MI SABIO Y AMADO PADRE… mi tía Godeleva… armados con sendos cueros fueron por nosotros porque al no vernos llegar a casa, pensaron que nos habían robado… que nos habían secuestrado…

ALGUIEN LES DIJO QUE NOS vio pasar rumbo a la poza y a lo mejor fue por instinto, que nos encontraron.

LA CUERIZA FUE DURA…

PERO ESA FUE LA RAZÓN de la historia que siguió…

SI UN DÍA LES PREGUNTAN… ¿saben ustedes por qué dos niños fueron a parar a la correccional por atacar a pedradas a un voceador? SABRÁN RESPONDER QUE NO FUE por el puro gusto de reprimir la libre expresión.

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