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Juan Latapí
Juan Latapí
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28 Febrero 2016 04:10:12
Atrapados en la frivolidad
YA A NADIE SORPRENDE VER a diario cómo la corrupción, la impunidad y la justicia avanzan invadiendo y descomponiendo prácticamente todo. Tan nos hemos acostumbrado que ya lo vemos como algo normal.

NOS HEMOS VUELTO INMUNES A ese tipo de situaciones que ya ni siquiera nos preocupa. Es para dar pena que en otros países estén más preocupados por esta situación que asola a nuestro país, que nosotros mismos.

HEMOS DEJADO YA DE CUESTIONAR los obscuros destinos de los dineros públicos, la integridad de políticos y gobernantes, el derroche y los suntuosos bienes obtenidos en pocos años. Pero sobre todo el cinismo y la insensibilidad con que se desempeñan.

UNA DE LAS CAUSAS DE este deterioro obedece fundamentalmente a la falta de solidaridad; hemos sido avasallados por un egoísmo insaciablemente voraz. El bien común cada vez importa menos y ha sido desplazado por intereses particulares que poco o nada les importan los demás.

HOY EN DÍA LO QUE importa es alcanzar el éxito y la cima en forma individual, pasando sobre quienes se interpongan en las ambiciones personales. Donde lo que importa es amasar una gran fortuna, tener poder y alcanzar la fama. En pocas palabras ser el centro del universo.

UN CLARO EJEMPLO DE ESTE egocentrismo se puede apreciar en las redes sociales, principalmente en Facebook, donde los usuarios pueden sentirse estrellas en busca de reflectores, donde pueden encontrar la admiración y envidia de todos aquellos quienes los puedan ver.

LAS NUEVAS GENERACIONES YA NO nacen con su torta bajo el brazo sino con un dispositivo móvil con el que buscarán ser estrellas, jueces, expertos y todólogos. Tener un gadget de estos se ha vuelto una adicción con la cual ya no se puede vivir sin estar conectado en todo momento. No tener wi-fi es peor que estar enfermo.

ESTA NUEVA ADICCIÓN HA TRANSFORMADO la comunicación de forma tan veloz que aún no nos cae el veinte de todo lo que ello implica.

LOS MEDIOS MASIVOS SIEMPRE HAN tendido y procurado manipular nuestra conducta y forma de pensar. Con la aparición y dominio de la TV la imaginación cedió ante la preponderancia de imágenes y contenidos prácticamente digeridos, sin dejar mucho a la imaginación. Situación contraria al radio donde las palabras interactúan con la imaginación del radioescucha.

DURANTE MUCHO TIEMPO LA TV se vio en grupo pero con la aparición del control remoto pasó a ser vista individualmente, y así empezaron a proliferar los aparatos en cada habitación del hogar.

Adiós a la comunicación interpersonal.

HASTA LLEGAR A LOS TELÉFONOS celulares -dispositivos que lo que menos tienen es telefonía- que se han ido transformando en una especie de “traje a la medida” para cada usuario, de manera muy individual, con la impresionante facilidad de que hoy en día cada usuario puede manifestar su opinión de forma masiva, a través de las redes.

RESULTA IMPRESIONANTE VER A DIARIO el desfile de información y de frivolidad que circula en las redes, donde el más sabio es el que mayor cantidad de likes y seguidores tiene y ya no es quien más sabe. Es sumamente común ver a usuarios que presumen los millones de visitas a su sitio, aunque hayan comprado en alguna agencia a seguidores y amigos.

NUNCA ANTES COMO AHORA HABÍA sido tan sencillo descalificar, exhibir y calumniar, donde cualquiera puede ser, desde su torre de marfil, implacable juez.

NUNCA COMO ANTES SE PUEDE dejar de ser don nadie para alcanzar millares de seguidores a los que se les puede presumirles lo que se va a comer, el lugar que se visita, el paisaje por donde se circula, la foto con la estrella del momento, el rescate de un gatito abandonado, la pachanga, la distancia recorrida.

ABUNDA TANTA IGNORANCIA –INDEPENDIENTEMENTE DE la fatal ortografía hasta de los más duchos- donde se inventa, manipula, tergiversa y ni quien se dé cuenta.

Y SI ESO PASA CON simples frases, cuando se trata de información noticiosa la mentira y la calumnia resultan de proporciones mayores. Pero lo que más llama la atención de todo esto es que todos se lo creen, opinan y comentan sin sospechar siquiera del engaño. Eso a los todólogos no se les da.

ESPERAMOS VER PRONTO ENTRE LAS nuevas generaciones atrapadas en esta adicción que aparezca la creatividad que sume y que no reste. Ya se vio en la llamada Primavera Árabe y en la reacción ciudadana ante los pasados atentados en París –tan sólo por citar un par de ejemplos- donde el uso inteligente de las redes pudo organizar en cuestión de minutos una reacción de solidaridad de toda una sociedad.

¿Y aquí cuándo?

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