Es una palabra que de pronto se pone de moda para desaparecer en unas cuantas semanas, cuando debería estar siempre en la mente de todos: autoestima. Especialistas en cuestiones de bienestar mental del Psicología y Educación Integral (PEI) dicen que es clave en la vida diaria, y muy importante en la existencia de un hijo.

Los sicólogos José Manuel Bezanilla y María Amparo Miranda explican que la autoestima tiene que ver con la percepción o juicio que hace cada quien de sí mismo, es un factor fundamental para la adecuada estructuración de la personalidad y “las personas que la tienen adecuadamente desarrollada, serán personas con la capacidad de comportarse de forma independiente; responsables, entusiastas, tolerantes a la frustración y con una alta capacidad de expresividad emocional”.

Cosas de la mente

Pero a todo esto, cuestionan: ¿cómo podemos desarrollar la autoestima en nuestros niños? Explican que las últimas investigaciones sobre la sicología de la autoestima mencionan que los niños con una mayor autoestima incluyen algunas de las siguientes características en su entorno:

a) Los padres tienen un alto interés en el bienestar económico de sus hijos, lo que significa que existe una clara orientación de los padres a cubrir las necesidades básicas de los hijos, brindándoles todo aquello que se considere necesario para su adecuado desarrollo.

b) Atención por los compañeros y las relaciones sociales de los hijos, es decir, que conozcan personalmente a sus amigos y a sus padres, que se fomente la tolerancia a la diversidad y el desarrollo de la crítica constructiva.

c) Es importante la disposición de los padres para dialogar con sus hijos, lo que implica una amplia apertura de mente para escuchar todas las inquietudes de los menores, permitiéndoles la expresión emocional e intelectual, y sirviendo de guía sin imponer los propios puntos de vista, con la capacidad de rescatar la enseñanza o valor positivo de cada situación.

d) Claridad en las normas y reglas que se aplican en casa, siendo estrictos y firmes, siempre con un sentido educativo y a favor del desarrollo personal y familiar.

e) Son padres que exigen de sus hijos un autoperfeccionamiento constante, pero siempre en congruencia con las normas familiares y las capacidades del menor.

f) Los papás tienden a recompensar más el logro que a castigar los errores, siendo la recompensa adecuada al logro, y siempre después del cumplimiento de la meta, nunca antes.

g) Los padres con autoestima pobre tienden a ser sumamente rígidos y castigadores con los menores, con poca capacidad para adaptarse a las situaciones cambiantes que presenta la crianza y educación infantil.