De un tiempo para acá, la delincuencia ha inundado la vida cotidiana de todos los mexicanos, sea o no de la llamada organizada, pues es mayor cada vez el número de robos a comercios, casas, en lo individual a las personas, bancos y en otros muchos renglones, independientemente de lo que hagan los grupos de altos vuelos y me refiero a la tan identificada por las autoridades policiacas como la delincuencia organizada que desde mi muy personal y particular punto de vista, ésta no anda perdiendo el tiempo robando viviendas, negocios de mediana y menor categoría sea cualesquiera del ramo que comercialicen o bien a trasnochadores.
Gracias a que no han faltado los propietarios de comercios que no todo se lo han dejado al Todo Poderoso, han optado por la instalación de sistemas de alarma, circuitos cerrados y otras novedades para detectar, no detener que quede claro, al o los rateros.
A través de la video grabación de hurtos en supermercados, farmacias, joyerías, casas y otro tipo de negocios, ha sido posible no sólo filmar los rostros de los sinvergüenzas, sino de identificarlos y como generalmente estos malandros son más conocidos que el agua tibia, la Policía no tarda demasiado, en muchos de los casos, en tender las redes para su captura.
Igualmente ocurre con los sistemas de alarmas que poco a poco han ido instalándose en viviendas y negocios, que insistimos, no son para capturar al o los ladrones, sino de prevenir a los cuerpos policiacos y dueños de esos patrimonios de que pretenden o ya se introdujeron al inmueble, siendo esta alarma una positiva advertencia porque se detecta de inmediato el momento en que cometerá la fechoría, alertando no sólo a la fuerza policiaca, sino al y los vecinos.
Dejar todo el compromiso y obligación a las policías, si que es injusto y no querer ver la realidad de nuestro país donde la ciudad o estado que tienen más elementos policiacos, no llega ni tan siquiera al 20 por ciento de los parámetros internacionales por cuanto hace contar con el promedio indicado de policías de acuerdo al número de habitantes.
Países como los Estados Unidos y Canadá, le apuestan no sólo a sus policías, sino que se protegen o sea se ayudan a sí mismos y no todo lo dejan a la divina providencia, instalando sistemas de alarma, video grabado y otros métodos más que coadyuvan a esta difícil tarea de combatir a las ratas de dos patas.
En Saltillo, por mencionar casos concretos, en días pasados, gracias a esas videograbaciones, fue posible identificar a un sujeto que en este momento se le adjudica la despreciable cantidad de 180 robos en igual número de mini súper.
En Torreón, gracias a las video grabaciones, se ha sorprendido infraganti a infinidad de farderas o farderos, que son aquellas personas que aprovechan los descuidos de los encargados de esos establecimientos para ocultar entre sus ropas la mercancía hurtada.
Recientemente, en Monclova en una joyería establecida en la calle Hidalgo entre Abasolo y Miguel Blanco, se filmó claramente el momento en que un joven ratero se “enchalecaba” una esclava de oro. La videograbación sirvió para de inmediato boletinar el rostro del delincuente y divulgar su imagen a medios de comunicación y entre los mismos elementos policiacos.
Podemos enumerar otros muchos casos concretos y en conclusión llegamos de que no todo hay que dejarlo en manos y enmienda de los santos y Dios, hay que ayudarnos para que el Todopoderoso nos ayude, al menos es parte de la fe de los católicos.
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