La legislación mexicana establece distintas clasificaciones de la basura según su origen y riesgo, como son los residuos biológico infecciosos que provienen de hospitales y/o laboratorios, residuos peligrosos y tóxicos que provienen del uso de químicos en procesos industriales, y los que la mayoría de la población reconoce como basura son los residuos sólidos urbanos. Dependiendo de cada tipo de residuo, hay autoridades diferentes que tienen que hacerse cargo de ellos. De los residuos sólidos urbanos deben encargarse las autoridades municipales. Desgraciadamente, en este rubro es en donde los ciudadanos observan la mayoría de las deficiencias de los servicios de limpia de las grandes y pequeñas ciudades.

México sigue estando en la lista de aquellos que cuentan con una recolección y tratamiento de residuos sólidos urbanos deficiente. El tratamiento que se le da a estos residuos ha sido parcial y unilateral, es decir, las políticas públicas han privilegiado los aspectos correctivos como es la recolección y disposición final, en lugar de impulsar medidas preventivas como son las que tienen que ver con la reducción y la reutilización. De hecho, el generar tal cantidad de residuos sólidos es una enorme deficiencia del sistema productivo del país, toda vez que existe un gigantesco desperdicio de recursos materiales e incluso humanos, al no reutilizar y reciclar adecuadamente la basura y conformarse la mayoría de los tiraderos municipales, con la práctica de la pepena en condiciones insalubres y sin lograr una adecuada recuperación de materiales.

Dicha deficiencia provoca que más de 95% de los municipios en México, no haya resuelto el manejo de los desechos sólidos urbanos, ya que no basta con que las medidas se concentren en la recolección y disposición final de éstos, es decir, que para la autoridad municipal en el mayor de los casos, lo que más “importa” es arrojar los residuos a un vertedero o tiradero aunque éste no cuente con medidas técnicas de control.

Algunas ONG estiman que 60% de los sitios de disposición final de residuos sólidos en nuestro territorio son tiraderos a cielo abierto, lo cual provoca un serio daño al medio ambiente, pero además resultan en un grave riesgo para la salud de comunidades que habitan cerca de estos tiraderos, pues se ha demostrado que provocan enfermedades en la piel, en vías respiratorias y que causan un grave daño a la salud infantil.

Según reportes de autoridades estatales recabados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), existen 650 tiraderos a cielo abierto y sólo 200 son sitios controlados y peor aún, solamente nueve sitios se acercan al cumplimiento de la norma ambiental.

Lo anterior significa que 23 estados del país y en casi la totalidad de los municipios, no se ha realizado un adecuado sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos de conformidad con la norma NOM-083-Semarnat-2003, ello pese a que existen ya en nuestro país y en el mundo, ejemplos muy exitosos que dan cuenta del gran negocio que representa separar, reutilizar y reciclar adecuadamente la basura, recuperándose hasta 90 o 95% de los materiales utilizados.

Cuando nos lamentemos del que será probablemente el mayor ecocidio marino del siglo por el derrame petrolero en el golfo de México que sigue sin ser controlado, recordemos que es importante empezar por nuestra propia casa y exigir a las autoridades municipales que cumplan con su responsabilidad social, ambiental y también financiera, porque producir basura y enterrarla, es un desperdicio y representa una pérdida económica para nuestro país.

Presidente del PVEM