James Lehman vivió en carne propia los problemas de conducta infantil. Abandonado a sus dos años de edad, fue encontrado y adoptado por Mr. Teddy Lehman. Después de años de problemas de comportamiento y problemas con el abuso de sustancias, eventualmente encontró su camino como terapeuta infantil. Lehman nos comparte valiosas enseñanzas para ayudar a quienes más importan, nuestros hijos:

Cuando tienes un niño que es conflictivo y comete faltas de respeto, es fácil compararlo con los llamados “niños buenos” que parece que nunca se meten en problemas o son una preocupación para sus padres. Muchas personas se sienten sin esperanza de poder enseñarles a sus hijos la manera de modificar su comportamiento. La verdad es que el buen comportamiento no es cuestión de magia. No puedes agitar una varita mágica y convertir a tu hijo a como tú quieres que sea. Por el contrario, la buena conducta es una habilidad que se puede aprender, al igual que la carpintería, la música o la enfermería.Tres de las habilidades más importantes que los niños deben aprender como base para el buen comportamiento son: cómo leer las situaciones sociales, cómo manejar las emociones, y cómo resolver los problemas adecuadamente. Si tu niño puede aprender a dominar estas tres tareas con tu ayuda, tendrá buenas bases en su desarrollo para tener éxito como adulto.

Leer las situaciones sociales. La capacidad de leer las situaciones sociales es importante porque ayuda a que tu hijo se evite problemas y le enseña cómo llevarse bien con los demás. Si puede entrar en un salón de clases. comedor, patio de juegos o una fiesta, y leer lo que está pasando allí y luego decidir cómo va a interactuar en ese ambiente de una manera adecuada, ya está a mitad de camino. Así que si tu hijo ve a un grupo de niños que suelen molestar y acosar a otros, la habilidad de leer las situaciones sociales le ayudará a mantenerse alejado de ese grupo en vez de incorporarse a él. Los padres pueden ayudarle a sus hijos a desarrollar estas habilidades. Si tu niño puede aprender a ver quién se ve enojado, frustrado o aburrido, pueden suceder dos cosas: la primera es que va a ser capaz de identificar las caras de las personas. En segundo lugar, aprenderá que debe tratar de identificar los sentimientos de los otros. Ambas son parte integral para aprender a leer las situaciones sociales.

Manejo de las emociones. Es de vital importancia que tu niño aprenda a manejar sus emociones adecuadamente a medida que madura. Manejar sus emociones significa que no está bien hacer un agujero en la pared porque está enojado y no está bien maldecir a sus padres porque le pidieron que dejara de ver la tele y le mandaran a dormir. Los niños necesitan saber que el que se sientan mal o estén enojados no les da el derecho de insultar a otros. Haz las preguntas apropiadas, por ejemplo: “¿Qué pasó para que hicieras eso?”, “¿qué estaba pasando?”. (Continúa mañana...)
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