El Periódico de Cataluña, España, publicó una entrevista con el psiquiatra chileno, Claudio Naranjo. Desde finales de los años 90 ha brindado una infinidad de conferencias sobre educación y ha influido en la transformación del sistema educativo en varios países con la convicción de que “nada es más esperanzador en términos de evolución social que el fomento colectivo de la sabiduría individual, la compasión y la libertad”.

Su libro “Cambiar la Educación para Cambiar el Mundo” va dirigido a estimular los esfuerzos de profesores como “un plan de estudios suplementarios” de autoconocimiento, reparación de la relación y cultura espiritual. He aquí el intercambio de preguntas y respuestas entre Claudio Naranjo y su entrevistador, Gaspar Hernández (continúa de ayer...)

-Según usted, ¿cuál es el mayor problema del mundo?

“El virus del lenguaje. Se mira todo a través de un exceso de juicios. No vivimos de forma natural, sino a través de conceptos intermedios, de lo que debería ser y cómo debería ser. Y el dinero. Hoy en día, lo único grande es el dinero. Es como si la gente estuviera loca por el dinero. Como decía Antonio Machado, sólo un necio confunde valor y precio”.

-¿Qué es lo real?

“La experiencia vivida. Pero la experiencia humana es como la cebolla. Hay cosas profundas y superficiales, incluso en el mundo emocional. Para un místico, lo real es el meollo de la conciencia. El ser es lo real. Y la gente no tiene esa experiencia del ser. La gente busca el ser generalmente donde no está: en el placer, en la intensidad, en tener. Casi toda su vida es un sentido de déficit, porque no saben que existen. Una persona que ha llegado a sí misma es la que ha llegado a saber que es”.

-Usted lo descubrió en el desierto.

“Fue la sala de partos. El comienzo de una nueva vida. Yo era un buscador sediento, me había acercado a muchos maestros, pero no había metido la cabeza en el cielo, excepto con algunas experiencias psicodélicas. En el desierto empezó la posibilidad de encontrar una conciencia contemplativa, de entrar en contacto con lo divino, se le llame como se le llame, porque yo no simpatizo con los que hablan de Dios”.

-Dios no está de moda.

“Y con razón, porque se ha usado su nombre más que en vano. El nombre de Dios lo han usado mucho los bandidos”.

-Y usted ¿qué quiere ser cuando sea mayor?

“Yo ya llegué al cielo, y lo perdí. Me gustaría terminar de volver a la Tierra. Sembrar aquí, en la tierra, lo que encontré en el cielo. Yo estoy creciendo, estoy en desarrollo. También me gustaría tener el corazón más grande, servir más a los otros y estar al servicio de lo que la vida me diga”.
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