Los planes de Moreira eran mantenerse en el CEN hasta pasadas las elecciones presidenciales. Sus más cercanos lo ubicaban en la Secretaría de Educación, con Peña. (Antes de la derrota de Francisco Labastida y del “Pemexgate”, igual se pensaba que Rogelio Montemayor sería titular de Hacienda). El gobernador con licencia, sin embargo, tendrá que modificar su plan de vuelo. El Senado, por la vía de la representación proporcional, sería un buen refugio.
El destino de los últimos gobernadores de Coahuila ha sido la banca o alguna delegación partidista. Ejemplos: Enrique Martínez, Rogelio Montemayor y Eliseo Mendoza, llamado por Rubén Moreira a liderar la bancada priísta en el Congreso local, a partir de enero de 2012. José de las Fuentes, Óscar Flores y Gutiérrez Treviño acabaron su carrera junto con su sexenio. Braulio Fernández Aguirre pasó a la Cámara alta y a la dirección de la Comisión Nacional de Zonas Áridas al mismo tiempo. Entonces se podía. Francisco José Madero dio el mismo paso a Xicoténcatl, en calidad de ex gobernador sustituto.
La presión contra Humberto Moreira ha sido atroz, peor incluso que la ejercida contra Flores Tapia hace 30 años, la cual terminó con su renuncia. En la circunstancia actual es por la deuda de 34 mil millones de pesos acumulada en los últimos seis años, pero más por la presunta falsificación de documentos para contraer obligaciones por 5 mil millones de pesos, según las últimas denuncias de Hacienda y la Procuraduría Fiscal, justo en vísperas de las elecciones de Michoacán.
El PRI abandonó a Flores Tapia por tres razones fundamentales: 1) quien quería verlo en prisión era el presidente López Portillo. ¿Cómo defenderlo? 2) el cobro de agravios cometidos por OFT en el PRI y en el gobierno federal; y 3) la traición de “aliados” locales que no dudaron en venderlo. Para no darle gusto a JLP, optó por la renuncia. Hoy es el PAN, partido del Presidente, el que presiona la salida de Humberto Moreira y su investigación por los créditos presumiblemente irregulares. Como en el caso de Flores Tapia, esa corriente suma a sectores del PRI y de otros grupos de poder.
Moreira dio la clave de su salida del CEN: después de las elecciones de Michoacán (13 de noviembre) y de que el PRI nombre candidato a la Presidencia (febrero de 2012). Cualquiera que sea el momento, incluso podría ser entre uno y otro, según evolucione el tema de la deuda, el PRI no podrá negarlo, por más sustituible que sea, como escribe Riva Palacio (“La cabeza de Moreira”). Su futura escala parece que será el Senado. A menos de que algo altere el curso de los acontecimientos en los próximos días o semanas.
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