La biografía de Steve Jobs retrata una característica que define al genio y co-fundador de Apple: su habilidad para emitir un “campo de distorsión de la realidad” con el que lograba convencer a otros para que realizaran tareas aparentemente imposibles.

Un ejemplo de esto ocurrió en el verano de 1975. Atari pidió a Jobs que diseñara el prototipo del juego “Breakout”, una versión de un solo jugador de “Pong”. Jobs se comprometió a entregar el diseño en cuatro días. Para ello, reclutó a su amigo Steve Wozniak, destacado ingeniero de HP.

El detalle es que, debido a la complejidad de la tarea, típicamente habría tomado meses en completar un proyecto así, detalla el biógrafo de Jobs, Walter Isaacson. Sin embargo, Jobs aplicó sus “poderes” para convencer a Wozniak de que podía completarlo en tan sólo cuatro días. Wozniak, un genio de méritos propios, pasó varias noches sin dormir, pero entregó el trabajo en el lapso imposiblemente corto.

Más allá de los aspectos negativos que demostraría en el trato interpersonal a lo largo de su carrera, el ejemplo de Jobs nos recuerda que, en esencia cada uno tenemos la capacidad de emitir estos campos que “distorsionan” el sentido de realidad.

Podemos usarlos para hacer mucho bien cuando ayudamos a otros a mejorar sus vidas. Al ofrecer nuestro respaldo, podemos aplicar el beneficio de la experiencia para aportar algo valiosísimo, nuestra fe, nuestra confianza y trasladarlo a nuestro familiar, amigo, colega, empleado o conocido. Esto puede lograr resultados sorprendentes.

Cuando alguien te “motiva” a creer en ti mismo y en tus capacidades, logra que veas más allá de tus limitantes; ve una nueva posibilidad para ti. En ese momento la realidad se distorsiona y te sientes capaz de cumplir aquella tarea. Cuando alguien cree en ti, tu esperanza se redobla, tus expectativas se fortalecen. Encuentras los recursos —internos y externos—para ir hacia adelante.

Por el contrario, podemos hacer mucho daño al distorsionar la realidad, manipulando y sembrando ideas negativas. Podemos convencer a otros de que son “inútiles”, y una larga lista de etcéteras. Un comentario mal intencionado puede, bajo determinadas circunstancias, romper la voluntad de una persona.

Cada uno tenemos el poder para influir, para convencer, para persuadir a otros a ser la mejor versión de sí mismos. Tenemos la capacidad de “distorsionar” las percepciones o creencias que limitan el desarrollo del potencial.

A lo largo de su carrera, Jobs desafió lo imposible, lo hizo ayudando a otros a empujar sus propios límites. De igual forma cada uno podemos ayudar a quienes nos rodean a creer en sí mismos.
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