Los jóvenes se siguen casando y siguen teniendo hijos.

Son verdaderos actos de fe en el futuro de su patria, la confianza en tiempos mejores.

Hay riesgos y aventura en casarse y en fundar un hogar.

Acechan al matrimonio las tentaciones, los problemas, el fácil divorcio.

Tener un hijo es adquirir un compromiso que nos ocupará la vida entera.

Así ha sido a lo largo de los siglos, durante la vida de nuestra familia entera.

Eso sí: Casarse, tener un hijo, deben ser iniciativas razonadas y razonables.

Y en casa hay expertos para preguntarles. Les llamamos abuelos.

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