Dos millones de ciudadanos perdieron su derecho a votar y a opinar sobre cómo serán gobernados.

Es la severa sanción que les aplica el IFE por no renovar su credencial.

Muchos de esos castigados poseen la credencial anterior.

Se llaman igual que antes, viven donde mismo, tienen el mismo estado civil.

No hay realmente razón para obligarlos a cambiar el plástico.

Sobre todo restringiendo el derecho constitucional a votar y ser votado.

La credencial para votar es un invento redundante del sufragio efectivo.

No sufre el Estado de Derecho si se revalidan las credenciales y se permite votar a los morosos.


.(JavaScript must be enabled to view this email address)
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb