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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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04 Noviembre 2016 03:00:00
Chamaqueados y encuerados
En la medida que la crisis crece en el país, cada vez salen nuevas formas y sobre todo creativas de cómo estafar a la gente aprovechándose de una necesidad, siendo ésta la base para engañar a cualquiera cuando lo principal se ve mermado, es decir, el dinero.

Las personas que les gusta estafar a la gente se han dado cuenta que cada vez es más difícil engañar a la gente adulta y es por eso que ahora se han rebasado los límites consiguiendo penetrar a la juventud, siendo los estudiantes de preparatoria principalmente como los nuevos cautivos en engañar, sin embargo, este hecho no debería dejarse pasar en blanco porque legalmente siguen siendo menores de edad.

Aunque para ser sinceros todavía existen adultos quienes caen inocentemente como niños, engañados con una dulce paleta. Al menos ese fue el caso de una amistad que hace unas cuantas semanas me habló para invitarme a un súper renovado negocio en donde solamente invertiría doscientos pesos y al término de la segunda o tercera semana yo recibiría 11 mil 200 pesos.

Así es, estamos hablando de la misma estafa conocido como “Castillos”, hechos por Whatsapp, pero una versión más corta porque la original en un periodo de cuatro semanas te ofrecen o te aseguran recibir la cantidad de 89 mil 600 pesos y te sales.

Curiosamente unas semanas antes de recibir la llamada otra conocida me dijo que si podía darle el teléfono de mi esposa porque quería ofrecerle una invitación para mujeres emprendedoras en la cual tan solo invertir 24 mil pesos e invitar a dos personas, tendría ganancias de 200 mil pesos, y a la cual solamente le dije que sí le diría a mi esposa pero nunca le di el celular y desviando el tema solo le dije que no se metiera porque se iba a meter en problemas legales y se quedaría sin el dinero.

Pasaron unas cuantas semanas y obviamente solo por curioso y para carnear a esta conocida fui a visitarla con el pretexto de comprar algo pero de pasadita para preguntarle si ya había recibido los 200 mil pesos, a la cual respondió muy afligida: “.. ¡Ande¡ ..mejor le hubiera hecho caso.. porque ya no vi mi dinero y quedé mal con otras gentes y tengo una demanda, pero yo también demandé”.

Pirámides, Flor de la Abundancia, Castillo o Castillitos, y todo aquel sistema piramidal financiero que ofrecen gran ganancia sin hacer más que invitar a otros dos tontos que se crean el cuento de ganar dinero fácil, con una inversión chiquita o mediana, pero sin un contrato, o sin documentos como pudiera ser una letra de cambio o bien un pagaré son motivos de fraudes.

Aún más sencillo, toda aquella persona por muy amigo(a), que sea y ofrezca poca inversión y garantizado de manera verbal ganancias de hasta un 800 por ciento y en un periodo de tres semanas o cuatro semanas y poderse salir, es decir, sin completar el año, son los mejores indicadores de que se trata de una estafa y la única persona que gana es al número de cuenta a que se le deposita ya que ni siquiera se sabe a nombre de quién está la cuenta bancaria.

Recapitulando mi amistad que me llamó para hacerme la atenta invitación de entrar al “Castillo”, pero en versión chiquita porque no tenía que esperar tanto tiempo, simplemente le cuestioné algunas cosas.

La primera fue el cuestionamiento que a razón de qué me darían $11 mil 200 pesos, por solo invertir $200 pesos e invitar a dos personas, es decir, qué producto o servicio se vendía.

El segundo cuestionamiento fue que nunca me pudo dar el nombre de la cuenta bancaria en donde se depositaría la cantidad solicitada y la tercera y última que tampoco me supo responder fue quién me iba a dar los $11 mil 200 pesos, a la cual le pregunté al mismo tiempo si acaso sería ella y me respondió que no que sería de quienes están a bajo de mí y la cual me llevó a otra pregunta, en decir, y quién está a bajo de mí.

Ante mis cuestionamientos prefirió terminar la conversación diciéndome que después me hablaba para ponernos de acuerdo en platicar sobre el mismo negocio, pero en persona, lo cual a la fecha ya no volvió a llamar.

A los pocos días mi hija quien estudia preparatoria en una escuela particular, me llegó con la noticia de que un compañero de ella la había invitado a un súper negocio de amigos llamado el “Castillito”, a la cual le hice los mismos cuestionamientos que a mi amiga y obviamente no pudo responder haciéndole ver que estaba siendo motivo de un fraude y a la cual no era posible el depositar a cuenta bancaria de un amigo por la sencilla razón de que era menor de edad y posteriormente mi hija le pregunto a su amigo si la cuenta bancaria estaba a su nombre a la cual respondió que no y que estaba a nombre de una mujer sin saber mencionar a nombre de quien.

Como verán todo se trata de una estafa en la que los delincuentes han llegado a penetrar a estos jóvenes menores de edad que por su corta edad en vivencias no logran asimilar que solamente los están “chamaqueando”, y que piensan que no se trata de ningún fraude o mucho menos que ellos mismos están incurriendo a un delito por la sencilla razón de que están engañando a otras personas y que lo único que perderán son los doscientos pesos.

El delito existe ya que el fraude viene tipificado como un acto ilícito, en cualquiera de sus modalidades pero es responsabilidad en este caso saber guiar a nuestros hijos, ya que solamente puede ser denunciado bajo tribunales, aunque difícilmente se logre encontrar al culpable porque como nunca se sabe quién inicio esta cadena piramidal, más que solamente se sabe que el único beneficiado es a quien se le está depositando el dinero. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org

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