Peña Nieto se tropieza con su sombra y muestra que le queda grande el pedestal.
López Obrador se ve incómodo con su piel de oveja.
El candidato del amor, el mismo que atacaba y amagaba parejo hace seis años.
Cordero se ve chico hasta comiendo tacos. Parece burócrata endomingado.
Contra todas las encuestas y cálculos, él sabe que una mano negra lo hará candidato.
Con esos bueyes tenemos que arar, en tiempos de vacas flacas y seca.
Sólo nos queda esperar el milagro de que crezcan los enanos.
.(JavaScript must be enabled to view this email address)
| Comparte ese artículo: |
|



